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                   Santa Inés

        Capital de la Parroquia Moroturo

          Esta página fue creada por  Reinaldo Chirinos el 4 de marzo de 2010


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LEYENDA DEL MAÍZ NARRADA POR CHOTO PEROZO

Por: Santaines | Publicado: 04/04/2010 18:22 | | #Cont:1
Crisóstomo Perozo  se puede considerar el último cacique de la los ayamanes en El Cerro de Morotuto, nació en el Caserío La Montañita del Municipio Urdaneta del Estado Lara en el año 1910, su siembra se lleva a cabo el 29 de agosto de 2002
LEYENDA DEL MAÍZ, DE LA LITERATURA AYAMÁN
(NARRADA POR CRISÓSTOMO (CHOTO) PEROZO.

 

Cuando comenzó el mundo, no había gente en La Tierra, lo que había eran árboles y animales; taba el venao, la lapa, el cachicamo, el chuco, el araguato, y to’ esos animales del monte.

Entonces fue cuando llegó el hombre y no hallaba de qué alimentarse, porque el mai era lo que él sabía que podía comer, pero el mai se encontraba muy distante, en un subterráneo, en los ahitones de los espíritus.

El hombre se reúne con los animales y les dice: vamos ver ¿a quién mandamos a buscar el mai?

Entonces le dicen: ¡Vamos a mandar al venao!

-Bueno llamen al venao, pues.

Venaaao…     Venaaao…  Venaaao…

 ¡Llega el venao!  Y el hombre le dice que si puede ir a buscar el mai, y el venao dijo que sí. Y se fue el venao a buscar el mai, pero resulta que no volvió.

El hombre taba muy preocupado y dice: ¡Caramba! ¿A quién podemos mandar?

 ¿Y por qué no mandamos al chuco? Le dicen.

Entonces, ¡llamen al chuco, que venga!

Y llaman al chuco: chuuucoo… chuuucoo. Chuuucoo…

Llega el chuco y le preguntan, si quiere ir a buscar el Mai y él dice que sí. Y se fue el chuco a buscar el mai, pero también se quedó. No vino mas.

¡Y el hombre se comienza a preocupar! ¿A quién mandamos ahora? 

Pero, era que pa’ llegar ahonde estaba el mai,  era a través de tronco de un árbol; entonces el pájaro Carpintero con la sabiduría que le dio el Creador, empezó a abrir un hueco y así fue, hasta que hizo una abertura que llegaba al palacio de los Manos (los hermanos espíritus).

Es cuando los animales se reúnen otra vez con el hombre y la dicen: poray  ta’ una bichita que es muy hábil, que esa sí podía buscar el mai, que es la ardita y empezaron a llamarla: ardiiitaa… ardiiitaa… ardiiitaa…

Y llegó la ardita y le preguntaron que si ella quería ir a buscar el mai, y ella dijo que sí iba. Y se fue la ardita a buscar el mai.

 La ardita se tardó pa’ llegar ahonde estaba el mai, pero como era una bichita chiquitica se metió por el hueco que hizo el pájaro Carpintero, y llegó al palacio de los espíritus del mai.

Ahí encontró el mai. Y como la ardita era muy chiquita no podía con las mazorcas, entonces agarró la más chiquita, y se fue a llevar el mai, pero como era lejos, cuando le daba hambre se comía una migajita e’ mai y  así iba hasta que llegó, con un poquitico e’ mai.

Los animales la estaban esperando y cuando vieron tan poquito mai, unos se dijeron: ¿qué se vas ta’ sembrando con esa migaja? Pero los otros le dijeron: siémbrelos en el conuco pa’ que vea.

Y empezó el hombre a sembrá mai. Y sembró cinco jilitos.  Sembró un jilito por allá, después otro por aquí, uno en aquella esquina, otro en esta y el otro en  medio.

Y nació aquel mai bien bonito y se vían los jiliitos, creció y se dio bien bueno y el hombre comenzó a cosechá mai blanco, mai chuco, mai cariaco, mai amarillo, morao y to’ esos maices.

Y así fue como la tierra se pobló de mai.

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Comentarios
Rocio014
Rocio014
Muy linda historia... yo soy mexicana y tenemos nuestras leyendas... pero de todos los maices sembramos...
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