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SANTA INÉS DEL MONTE: UNA CIUDAD EN EL TERRITORIO AYAMÁN (Por Reinaldo Chirinos)

artículos de Opinión

Por: Santaines | Publicado: 13/04/2010 00:14 | | #Cont:1
Santa Inés del Monte una ciudad en Territorio Ayamán

Introducción

   Este ensayo viene a pronunciarse sobre  la realidad que reclaman los signos del desarrollo geohistorico de la población de Santa Inés, que manifiesta la conformación, de un conglomerado protagónico inmerso en el paulatino quehacer, donde la presencia y la labor de todos, es la contribución constitutiva de la fisonomía del carácter social que conforma el ámbito poblacional de esta comunidad, que avanza hacia su primer centenario de vida activa, lo cual la ubica en una posición relativamente joven, que avanza hacia un desarrollo que ha venido experimentando a la medida de sus propias posibilidades, desde los primeros días de su presencia activa.

  Este tesón diario de sus habitantes, con su vivo palpitar es el factor que hace posible el proceso en que se desarrolla el curso de nuestra Geohistórica, sobre su misma marcha, y mantienen en vigente impulso los elementos constitutivos que justifican la existencia de este pueblo, como núcleo determinante dentro de nuestro entorno social, espiritual, económico, cultural, político y participativo, con cuyos elementos avanzamos a consolidarnos como ciudad puntera en el Municipio Urdaneta, enmarcado geográficamente dentro del Territorio Indígena Ayamán; forma y señal del progreso social y crisol de eminentes voluntades que parten desde la propia fundación, denotando el  perfil que nos da el indicativo formal del pueblo que somos, y que aspiramos ser, y hacer con sólido esfuerzo y el dinamismo que nos reclama el futuro inmediato; que ha de ser la ruta y destino que nos depara el devenir histórico, de allí nuestra percepción de: Santa Inés Del Monte: Una Ciudad En El Territorio Ayamán.

          Es necesario indicar que el ente materilizador que ha hecho posible la existencia activa de Santa Inés como pueblo, se debe indiscutiblemente a una brillante constelación de hombres y mujeres que desde su núcleo fundador, hasta los hoy luchadores sociales, multiplican sus voluntades de progreso en función de conformar y  fortalecer la bases sociales que día a día palpamos hacia el auténtico desarrollo.

       A ellos le debemos esta valiosa colaboración, que nos aportaron como perfectos conocedores, que han habitado esta comunidad desde los inicios de la misma, y nos  han dado la seguridad de considerar estas noticias como fidedignas, ya que son intérpretes y protagonistas directos de los acontecimientos que aquí se exponen.

    Los primeros personajes entrevistados fueron: Benigno Delgado, Iginio Camacaro, Jesús Camacaro, Rosario (Charito) Meléndez, Quintina Suárez, Vicenta Castillo, Rafael Camacaro, Jesús Domínguez, Victoria Meléndez de Camacaro, Inocencio Rojas (también conocido como Chencho Conejé), Baudilio Rojas, Teófilo Cordero y Encarnación Galíndez, hoy todos fallecidos.

    Estas primeras entrevistas fueron realizadas por Genadio Raga y este servidor en el año 1979, quienes nos dedicamos en ese primer momento a recopilar el recuerdo de estos primeros pobladores. De igual manera, con el objeto de darle mayor condensación y forma a la investigación realizada, recurrí al apoyo bibliográfico, logrando una mejor y mayor percepción interpretativa  de los datos aportados, considerando importante hacer una ligera investigación sobre el origen de nuestros primeros pobladores: los indígenas ayamanes, auténticos dueños de este hermoso territorio.

         Sin embargo nuestra tarea de investigación no ha cesado ni cesará, hemos  venido realizado nuevas  investigaciones explorativas, contando con personajes poseedores de profundos conocimientos sobre el acontecer que ha generado la evolución del pueblo de Santa Inés.

      Entre ellos: Gabino Ereú, (fallecido) nacido en el caserío La Vejiga en el año 1915, Carlos Peña y Alfonzo Tona (fallecido este último), ambos nacidos en el mencionado caserío en el año 1917, quienes con sus refrescantes recuerdos, coincidieron con lo expuesto en este trabajo, aportando nuevas e importantes hipótesis que han servido de soporte para la continuidad de estas investigaciones.

     Esta investigación explorativa fue  sistematizada y socializada el 15 de abril de 1997, en el Club Bolivia de Santa Inés, con la asistencia de los miembros de la Asociación de vecinos, presidida por el Señor Luis Córdoba, en la que además asistieron Eleazar Garcías, Williams González, Luis Medina, Víctor Echeverría, Douglas Álvarez y Rafael Torín.

       Luego en el año 2002, contando con la participación de los profesores Luis Medina y Celso Álvarez, se realizo entrevista al señor Ismael Torín y con la colaboración de Eustaquio (Toco) Vargas, se le realiza entrevista el señor Cayetano Suárez, fallecido en noviembre del mismo año, quien formó parte de los primeros siete pobladores de Santa Inés, nacido en diciembre de 1892.

         Quiero destacar que lo que aquí se relata no puede caracterizarse como la historia acabada de la población de Santa Inés, sólo se destacan los elementos constitutivos, bajo los criterios aportados por los primeros pobladores, que nos dieron a conocer sus auténticas vivencias, que nos deben servir de estímulo para seguir trabajando en las investigaciones que nos conlleven a descubrir nuestras raíces históricas, hasta lograr un juicio analítico del pueblo que somos, y logremos entender, que somos el producto de lo que hemos sido y podamos estudiar con mensurada conciencia el rol que en el futuro nos corresponde asumir, como ciudadanos que conformamos el perfil de una ciudad que se levanta en el Territorio Ayamán.

     El Presente Ensayo consta de cinco partes distribuidas de la siguiente manera: la Primera Parte,  define las características geohistóricos de la comunidad. En la Segunda Parte, está contenida la investigación bibliográfica sobre el Territorio Ayamán lo que nos conduce a reconocer  hechos ancestrales que nos revelan nuestra descendencia étnica, como identidad auténtica de nuestra territorialidad. La Tercera Parte, nos revela el surgimiento del entorno poblacional fundacional que parte desde la fundación de la Primera hacienda cafetalera en Parupano, en el año 1842, hasta la fundación espontánea de Santa Inés Del Monte,  por parte de siete campesinos que se aprestan a explorar esta área montañosa del Pie de Monte de Parupano, en 1926. La Cuarta Parte, se refiere a las costumbres, diversiones, la gastronomía y faenas de la época de inicio de la conformación de Santa Inés y la Quinta Parte, que es donde se hace un resumen de los acontecimientos más relevantes partiendo desde el año 1950, desde donde se perfilan los elementos constitutivos que apuntan hacia el desarrollo de la ciudad y sus ciudadanos.

    Este Ensayo debe ser considerado  como el preámbulo de lo que debe ser la génesis, síntesis y análisis  de nuestra historia local desde su contexto literal, por lo que debe servir de apuntes fundamentales de los elementos que constituyen el desarrollo de nuestro entorno geohistorico.

          Albergamos esperanzas, para que sirva de vehículo complementario que nos conduzca hasta la fuente del soporte histórico, que nos permita reunir en nuestro acopio, los móviles que han hecho realidad el proceso evolutivo de nuestra comunidad.

                                      Primera Parte
Características Generales:
      Santa Inés se ubica a los márgenes de la Troncal 4, Carretera Lara Falcón, al Noreste, del Territorio del Estado Lara y al Este del perímetro del Municipio Urdaneta, a cien (100)  kilómetros (aprox.) distante de la ciudad de Barquisimeto, cuyas coordenadas son: Longitud, 69° 17´ y Latitud, 10° 37´.
        Al Norte de la Población de Santa Inés, se aprecia la legendaria Serranía de Parupano, agreste tierra del Ayamán, tierra fértil, que en lengua indígena significa Lugar de Agua.
      Por el Sur podemos apreciar el rico e inmenso Valle de Moroturo, bordeado hacia el Sur por la Sierra de Bobare

     Por el Este de la población nos encontramos con el Caserío El Rosario y El Caño y por la parte alta los caseríos  Perequé, La Palma y El Calvario, que forman parte de la prolongación de la Serranía de Parupano, perteneciente a la Sierra de Baragua, del Sistema Coriano.

     Por el Oeste están los caseríos La Palmita, El Cocuyal, Los Tres Palos y el área agrícola de El Cortijo ocupada por  pequeños productores agropecuarios.

Población y Vivienda:

   El promedio de viviendas ocupadas es de 1850, a razón de una tasa de ocupación de 5.2 habitantes por viviendas. Según cálculos deducidos en el XIII Censo de población y vivienda 2001, más la suma de la tasa de crecimiento anual del 5%  hasta el año 2008, lo que puede estimarse en  el orden aproximado de 10.545 habitantes

                Altura Sobre El Nivel Del Mar: 250 metros.

Temperatura:

                 Media:     28,8°

                 Máxima:   34,4°

                 Mínima:    26,8°

Hidrografía:

  Por la comunidad atraviesan varias quebradas intermitentes como son: Las Palmitas, Las Guacas, Quebrada, Cerro Azul, que nacen en la Serranía de Parupano y desembocan en la  Quebrada de Urama.

Orografía:

      Al Norte de la población de Santa Inés se presenta un relieve con una inclinación entre 80% y 90%  que oscilan entre los 400 y 600 metros  sobre el niel del mar. Entre los  cerros que más se destacan están Perequé, Cerro Azul, El Encanto, La Palma; La Palmita El Cortijo y La Vejiga.

Tenencia de La Tierra:

    Santa Inés la conforma una extensión de 400,28 hectáreas  de terrenos ejidos, según pudimos observar en el plano catastral de la Alcaldía del Municipio Urdaneta.

Economía:

     En lo que se refiere a la población de Santa Inés, la principal fuente económica es el comercio. La agricultura y la cría es un renglón que involucra a  toda la Parroquia Moroturo. Santa Inés es un centro económico importante, donde se comercializan productos agrícolas y pecuarios producidos en las zonas aledañas y demás rubros ordinarios de compra y venta, en casas comerciales de venta al mayor y detal; abastecimientos de víveres muy bien establecidos; venta de insumos agropecuarios; Ferreterías, ventas de repuestos automotriz; establecimientos prestadores de servicios como: talleres mecánicos, de electrónica, herrería, electricidad, refrigeración, latonería y pintura, lavado y engrase, tapicerías, carpinterías, gasolineras, al igual que tiendas de ropa y calzado; perfumerías, peluquerías, venta de artefactos electrodomésticos, librerías, farmacias, restaurantes, panaderías, centros nocturnos, centros de navegación y comunicación (ciber).

    En el ámbito agropecuario funcionan fincas ganaderas y algunas parcela agrícolas a los alrededores de la población con muy buena productividad. Funciona el mercado de buhoneros todos los domingos, donde concurren personas de toda la Parroquia y otras comunidades del Municipio Urdaneta y poblaciones vecinas del Municipio Iribarren y del Estado Falcón  a realizar compras habituales.

    En el aspecto económico, a Santa Inés en la actualidad le hace falta una entidad bancaria ya que desde el año 2003 fue cerrada la que existía.

    En Santa Inés funcionan tres emisoras de radio: Imperio 95.3, Morotureña 104.9 y Baragueña 97.5.

Transporte:

      Se cuenta con la Línea Unidos de Urdaneta que cubre la ruta Moroturo-Santa Inés- Aguada Grande- Siquisique y con la Línea de Rapiditos que hacen el mismo recorrido, y varias que recorren los caseríos y  también varias cooperativas de moto taxis.                                                                     

Telefonía:

      A partir de septiembre de 1993, Santa Inés cuenta con línea telefónica domiciliaria y a partir de del 20 de agosto de 2006 comenzó a funcionar la línea celular Movilnet.

Acueducto:

      La comunidad se surte de agua a través de tuberías que provienen de pozos profundos. Este servicio funciona medianamente regular. El servicio hasta los momentos es racionado y en varios sectores no funciona con regularidad por lo que tiene que ser suministrado el servicio, a través de camiones cisternas en algunos sectores.

Aseo Urbano Domiciliario:

                Este servicio funciona con dificultad desde el mes de enero de 2002, pero se carece de un vertedero de basura adecuado porque el que está en uso actual no reúne las condiciones necesarias, y pronto estará causando graves daños a las comunidades adyacentes.

Salud:

      Se cuenta con un Ambulatorio Tipo 2, con personal médico y paramédico, donde se realizan consultas de medicina preventiva, curativa y de emergencias, que atiende una gran población  de la Parroquia Moroturo  y otros caseríos adyacentes, presentando serias deficiencias y limitaciones debido a la gran demanda poblacional que acuden a dicho centro en procura de salud.

  A partir del mes de julio de 2006 se inicia el funcionamiento del centro Diagnostico Integral (CDI)  y la Sala de Rehabilitación Integral (SRI), de la Misión Barrio Adentro que adelanta un personal de Médicos Cubanos.

Educación:

   Existe la Unidad Educativa Nacional Francisco Antonio Carreño con dos anexos, uno en el sector “28 de Marzo” y el otro en el sector “Las Guarabas”. También existe una escuela Nacional en el Sector “Pueblo Nuevo” y una Escuela Básica En Pampanito.

    Funciona también el Liceo Nocturno y un núcleo Universitario de la UPEL-IPB en la cede de “La Carreño” y un liceo privado. Funcionan también en la comunidad, las misiones Robinson, Rivas, Sucre, Che Guevara, Cultura.

Obras Públicas:

     Entre las obras públicas con que cuenta Santa Inés, están: La Plaza Bolívar que se inició su construcción en el año 1985 y se terminó en 1990, por FUNDALARA, en terreno que donó el señor Adelfin  Ollarvez. La primera piedra fue colocada por los vecinos de esta comunidad, el 24 de julio de 1983, cuando se realizaba el Bicentenario del natalicio de El Libertador.

      De igual manera tenemos la Plaza dedicada a nuestro héroe epónimo el General en Jefe Rafael Urdaneta, construida en el año 1983, gracias a las diligencias realizadas ante el Ejecutivo Nacional,  por el señor Félix Salazar, quien también donó el terreno donde está construía.

    También está la Plazoleta dedicada a uno de los primeros pobladores de Santa Inés: Benigno Delgado, realizada por la Alcaldía de Urdaneta  y la destacada participación del señor Abilio Pacheco y el Concejal Genadio Raga, siendo inaugurada el 16 de febrero de 1992, plazoleta que ha sido destruida por vándalos y el busto que allí se colocó, ya no existe.

        La Plaza de los Músicos que fue construida en el año 2000, y en noviembre de 2008 se le colocó un cuatro como símbolo emblemático construido por Yandy Aguilar.

Religión:

    La comunidad de Santa Inés es tradicionalmente católica, pero en la actualidad existen varias congregaciones evangélicas.

Presencia Institucional:

        En Santa Inés se cuenta con Oficinas del Ministerio Para El Poder Popular de Agricultura y Tierra (MPPAT), Comando de La Guardia Nacional, Puesto Policial, Puesto de tránsito Terrestre, Jefatura Civil y Junta Parroquial,   La Sala de Batalla Social y el Frente Francisco de Miranda..

Organización Comunal:

       Existen 15 Consejos Comunales, a parte de los que hasta ahora se están conformando

Festejos Populares:

       La celebración de las fiestas patronales en honor a la Virgen Mártir Santa Inés se realiza el 21 de enero. También se realiza la feria  auspiciada por la Asociación de Ganaderos del Municipio Urdaneta (AGAUR) y la ferias de APEMECRI (Asociación de Pequeños y Medianos Productores y Criadores), también se realiza el Festival del Violín “Así tocaba Mi Abuelo” bajo el patrocinio de los profesores Luis Medina Chirinos y Williams Alexander González.

Vialidad:

      Desde Santa Inés se inician vías de comunicación con el interior del país: 100 kilómetros hacia Barquisimeto (Troncal 4), 70 kilómetros que la unen con Yumare, estado Yaracuy, 50 kilómetros aproximadamente hasta Churuguara, Estado Falcón, y la vía Santa Inés-Lícua, en un aproximado de 50 kilómetros, de igual manera se comunica con Aguada Grande y Siquisique y demás comunidades del Valle de Moroturo.

Sectores de la Comunidad:

  En la actualidad la comunidad de Santa Inés está conformada por los siguientes sectores: El Alto de Santa Inés, Las Guarabas,  Ezequiel Zamora,  El Progreso, La Mochila Azul, Pueblo Nuevo, Las Topias, Bella Vista, La Libertad, 27 De Enero, El Centro, Las Colinas, Nazaret, Cinco De Oro, Bolivia, Un Solo Pueblo, Rafael Urdaneta, 28 De Marzo, Francisco de Miranda, San Joaquín, Las Turas, Pampanito y otros que están en conformación

 Segunda Parte

Acercamiento a los Orígenes de la Población de Santa Inés

     Para lograr una percepción medianamente clara, sobre la evolución histórica de la población de Santa Inés, hemos comenzado por analizar el surgimiento de los acontecimientos que, de diversas formas dieron vida a todo el entorno denominado ancestralmente Parupano, que en lengua indígena significa “Lugar de Agua”, que es el área montañosa  que comprende la parte Norte de la población de Santa Inés, y que forma parte del territorio de las parroquias Moroturo, San Miguel y parte de la parroquia Siquisique del Municipio Urdaneta del Estado Lara, y está enmarcado dentro de lo que fue y sigue siendo el Territorio Indígena Ayamán, que es precisamente donde se conformaron los primeros núcleos poblacionales y donde hubo un marcado desarrollo agrícola y comercial, basado fundamentalmente en el renglón cafetalero, a partir de la últimas décadas del siglo XIX y mediados del XX.

    Pero antes de entrar en los detalles propiamente dichos, he querido empezar por aclarar que, fueron los indígenas de la heroica tribu Ayamán, desde tiempos precolombinos  los ocupantes y dueños auténticos de todo el territorio moroturense y parupanero, según nuestros estudios bibliográficos que hasta ahora hemos realizado. Pedro M. Arcaya, citado por Domínguez (1974), dice:

     Respecto a los Ayamanes ponemos de manifiesto como se ha conservado su descendencia en las montañas de Parupano y otros lugares del actual Municipio San Miguel del Distrito Urdaneta (Estado Lara), que sin duda son los mismos donde los halló Federmann en 1530.( p. 20 )

      Y el mismo Federmann en su diario titulado Historia Indiana  que aparece en la obra fuentes para la Historia Colonial de Venezuela donde refiere lo siguiente:

El doce de septiembre del año treinta partí con ciento diez españoles a pie y dieciséis a caballo, con un centenar de indios naturales. Así atravesé una nación llamada Xideharas que ocupa una áspera y alta montaña de unas treinta millas de extensión (p. 23).   Habiendo llegado el 23 de septiembre Fui advertido  de cómo a dos días, había otra nación, llamada los Ayamanes , que era su enemiga, por lo cual durante estos dos días el camino estaría despoblado y desierto (p. 170). Habiendo encontrado una aldea de seis a ocho casas, que es la primera de esta nación de Ayamanes, la asaltamos, por temor a que huyeran (p.171). De este pueblo partí el veintisiete del mes de septiembre (…) dos horas antes del alba y a dos millas de distancia de allí encontramos un pueblo o aldea (…). Llegamos frente al pueblo o población (…).Pero cuando los enviados se aproximaron  al pueblo, no encontraron allí ni un solo hombre, pues aún ardían los fogones (…). Sin embargo, acampamos en este pueblo, ya que encontramos allí abundancia maíz, yuca, batata, ahuyama” (p. 172). Me avisaron, que a cuatro jornadas de aquel pueblo estaba un país habitado sólo por enanos y gente de baja estatura, y que no se habían mezclado con ninguna otra nación. (p. 175).  Más adelante dice Federmann: El primero de octubre del año etc., treinta llagué tarde al borde de  la orilla de un río llamado Tocuio  y  es grande y profundo (p. 176). Al día siguiente emprendimos un viaje y llegamos a un pueblo o aldea de los Ayamanes. Habiendo recorrido cerca de una milla y llegado al pie de una áspera montaña donde era difícil y peligroso llevar caballos, decidí desistir (del viaje), (p. 177). (…)  el propósito que teníamos que era alcanzar  el Mar de Sur o del Mediodía, y no era posible atravesar aquella montaña envié un capitán con treinta hombres a pie bien apertrechados Allí esperé  hasta el siguiente, que fue el cinco de octubre. Llegaron tarde por la noche y trajeron unas ciento cincuenta personas hombres y mujeres, que habían capturado al asaltar un pueblo distante cinco millas de donde estábamos, pues los habitantes se habían defendido, negándose a venir a visitarme voluntariamente, En la refriega murieron muchos, y también algunos cristianos  resultaron heridos. Los indios eran todos de pequeña estatura y, como ya me habían dicho, no se habían mezclado con otras naciones (p. 178).

      Luis Arturo Domínguez en cuanto a esta misma versión apunta que: “Los descendiente de tales indígenas, sin duda, se han mezclado con grupos de pueblos cercanos. Debido, probablemente, a tal mestizaje su talla ha variado en tamaño”.  (p. 21)

                Beaujón  O. (1982), referente a la tribu de los Ayamanes dice:

 Esta tribu ocupó en el territorio falconiano, la parte del Distrito Federación y una pequeña parte en el extremo sur del Distrito Silva, se localizaron en mayor extensión en los márgenes del Rio Tocuyo y en el Estado Lara.          Lingüísticamente pertenecen los Ayamanes a la familia Tupí, emparentada con el guaraní de los indios paraguayos y brasileros. ( )

      De la misma forma se expresa Lisandro Alvarado (1956) son afines a los guaraníes, basándose en el diccionario de Ruiz Montoya y el vocabulario ayamán de los indios de Parupano, publicado en Barquisimeto en 1906 (p. 372).

                Queráles (2004), sobre los Ayamanes hace las siguientes acotaciones:

El Ayamán fue un conglomerado humano con características particulares diferentes a los demás que poblaron el occidente venezolano. Su presencia en estos territorios podría remontarse a veinte mil años (20.000) antes de nuestra era, siendo uno de aquellos grupos nómadas que desde Asia penetraron al continente americano por el estrecho de Bering.

 Su presencia en la remota fecha señalada, parece comprobarse con las investigaciones hechas en el valle del rio Pedregal por el profesor José María Cruxent y su colega norteamericano Arqueólogo Irving Rousse, quienes proponen una serie poblacional en aquella región Valle del rio Pedregal del       Estado Falcón con estas características:

   Camare,        20.000 años a. C.

   La Lagunas   17.000 años a. C.

   El Jobo          14.000 años a. C.

   Las Casitas     7. 000 años a. C.

 

Para el inicio del siglo XVI, Nicolás Federmann ubica a estos grupos habitando territorios que ahora corresponderían en parte al Estado Falcón, al sur del mismo y al Estado Lara, norte de este a los cuales Cruxent denomina indo-hispano fijándoles una fecha de 1500 años a. de C. (Según Queráles, p. s/n)

                 

Natividad Barroso (2004)  en relación a este importante tema sobre la presencia indígena en nuestra región urdanetense, dice:  

                   La región de la Serranía de Parupano del Municipio Urdaneta, del Estado Lara tiene gran antigüedad cultural desde la época prehistórica, confirmada por testimonios históricos de las primeras expediciones de los conquistadores europeos, especialmente de Nicolás Federman, por los hallazgos arqueológicos. Los procesos colonizadores fueron importantes  y, como resultado, ha surgido una cultura mestiza “criolla”, muy variada, pero que mantiene viva una espiritualidad y visión del mundo indígena presentes en ritos, costumbres, hábitos alimenticios, de trabajo y de socialización; así como en la fabricación  de objetos utilitarios y de adorno.

   Hay desconocimiento de la importante dimensión de la cultura prehispánica, por lo que los numerosos cementerios, entierros y tesoros arqueológicos sin explorar científicamente, están siendo objeto de saqueos arqueológicos

   No obstante la Serranía de Parupano encierra todavía, en sus lomas, altos bosques y caminos entre sierras y quebradas, el ambiente propicio para la continuidad de costumbres y simbología de una cultura milenaria. (p.125/126).

                De esta manera dejamos  muy en claro sobre el tema de la presencia indígena en toda esta región parupanera donde la población de Santa Inés ejerce una influencia relevante en cuanto al desarrollo sociocultural, económico y espiritual del Municipio Urdaneta.

                Indagando sobre los orígenes de los pueblos Urdanetenses antiguos, nos encontramos que eran San Miguel y Moroturo sitios de importancia estratégica para los colonizadores, en los primeros momentos de la siniestra empresa, como fue la conquista y colonización, por lo que en ellas funcionaron asientos para las autoridades civiles y religiosas  en esa época, a parte de Siquisique que su fundación data del 9 de febrero de 1621, en el Valle de Sicare, mas allá de Carora, (al Oeste) y luego fue poblada donde hoy existe - que según algunos historiadores entre ellos Juan E. Giménez,  han afirmado sin base sólida – que fue poblado por indios Jirajaras, pero como ya sabemos, por versiones del propio Federman en su Historia Indiana, que los Jirajaras ocupaban el territorio que comprende la Sierra Coriana o de San Luis (Edo. Falcón), por lo que Queráles (2001) ha dicho:

   “(…) Cada vez tengo mayores razones para rechazar lo que la tradición ha dicho, sin comprobación alguna: que Siquisique pueblo larense, había estado habitado por indios Jirajaras, tan lejos de allí como estaban y debiendo enfrentarse a los Ayamanes que desde Mapiare hasta Bobare, dominaban en estos territorios”. (p.s/n).

 

                Sobre la fundación de San Miguel Arcángel  de los Ayamanes; Alfredo Jahn dice que fue fundada en el año 1680, “(…) fue habitado por indios Ayamanes (…)”. Y en cuanto a la fundación de Aguada Grande, según Silva Uzcátegui (1969), citando a Alfredo Jahn:

   Para la época del año 1840, se conocía un sitio llamado “Las Pulperías”. Tres casas bastantes cómodas de palma donde había sendas pulperías y que, además, había otros ranchos y bohíos de cocuiza y debido al incremento que tomó la agricultura en esos lugares, fue formándose en ese mismo punto una población que se llamó Aguada Grande. (p. 225)

                Pero el historiador urdanetense, Juan E. Jiménez en su obra “Historia del Municipio Urdaneta” dice:

   El Presbítero Br. Don Andrés Torrellas que era cura doctrinero  de Moroturo desde 1809, lo era también de San Miguel (…) y como para esa época los indios de Parupano eran en mayor número que los de San Miguel, pidió este padre permiso para fabricar una capilla en el sitio denominado “Cerro de Crespo” y se dedicaría  a San Isidro; y este permiso fue concedido el 12 de julio de 1811, por el ilustrísimo Doctor Narciso Coll y Pratt, Dignísimo Arsobispo de Caracas y Venezuela, pero no se pudo llevar a efecto la construcción de esta capilla por haberse presentado la guerra de la Independencia. (p.33 y 34).

                Respecto a esta misma apreciación, en la “Enciclopedia Larense” de R.D. Silva Uzcátegui, podemos observar las siguientes indagaciones: “Pero hay un documento por el cual se comprueba que Aguada Grande existía con mucha anterioridad, aunque tal vez (…) con otro nombre”. (   )

                Y en la obra del Dr. Jahn titulada “Los Aborígenes de Occidente”, p. 250, citada por R.D.Uzcátigui, aparece el siguiente relato:

             En Aguada Grande tuvimos la ocasión de ojear el “Libro de Gobierno de la Capilla Rural del Sitio de Crespo de Parupano” del territorio parroquial del Curato de San Miguel de Ayamanes del Vicariato de Carora” esta capilla, erigida en 1811 y dedicada a San Pedro Labrador (así aparece) fue la primera que existió en Aguada Grande.

                 Y de la fundación de Baragua consideramos mencionar en este trabajo, la versión del escritor baragueño, Lameda Acosta, (1952),  donde nos dice: “En cuanto a Baragua podemos decir que esta población fue fundada el año de 1695 por los misioneros Fray Luis de Orbiga y Ambrosio de Baza, con indios Xaguas”.

                Pero respecto a esta versión de Lameda Acosta, Ramón Queráles (2008) afirma:

             El Valle de Baragua, como Siquisique, gran parte del territorio centro-sur del Estado Falcón, Moroturo y posiblemente Duaca,  (cosa que averiguamos) fueron habitados por el pueblo Ayamán y no como lo asevera, la ya prolongada e insostenible tesis de que Churuguara y Siquisique fueron territorios pertenecientes a los jirajaras y Baragua fue habitado por Xaguas, según unos y Jirajaras, según opinan otros,  lo que se dice repetitivamente y sin ningún fundamento o prueba, salvo la de que la gente que habita esos pueblos son muy valientes porque descienden  de aquellas etnias.(P. 21)

              “La tribu que en la época de la conquista habitaba el territorio”, como lo expresó el acuerdo de la Legislatura Estadal en 1937 no era la xagua, o ajagua, sino la ayamán, y la prueba de ello viene con exactitud inobjetable en la memoria que de su viaje hizo por estos territorios el primer europeo que exploro “en la época de la conquista”. Se llamaba Nicolás de Federmann  quien – repetimos- después de salir de Coro, subió a la Sierra de San Luis donde se encontró el 15 de septiembre de 1530 con los Jirajaras, cuyos territorios recorrió hasta el 23 de septiembre llegando el 26 de ese mismo año a territorio ayamán. Camina por éste y al cabo de cinco días, el 1° de octubre llega “al borde de un río llamado Tocuio”, es decir Federmann en 1530, desde la tierra jirajara de Coro hasta el  “borde del río Tocuio”, pasando por tierras de Baragua, no encuentra ni menciona en su Historia Indiana, presencia de indios Xaguas habiendo dejado días atrás a los Jirajaras y estando entre Ayamanes. Veamos aquí otra información que nos dice de la significativa separación que existía entre ayamanes y jirajaras: luego de abandonar el territorio jirajara Federmann camina dos días por tierra de nadie y cinco hasta llegar al río Tocuyo; es decir, hasta llegar al sitio que ocupa Siquisique Federmann debió caminar durante siete (7) días desde el límite más septentrional del territorio Jirajara”. (P.22)

                Queráles, citando la obra Descubrimiento y Conquista, 1964, II, p. 185 sgts, afirma:

Más todavía: Federmann avanza por territorio ayamán, pasa por el que pertenecía y ocupaban los gayón y es después, luego de caminar cuatro días por el lecho del río Tocuyo, cuando llega a un pueblo habitado por indios ajaguas y de cuyo nombre Coary, deja testimonio en sus memorias, pueblo que hoy identificamos como Buena Vista de Cuara, al sur de Quíbor. (P. 22)

                  Este mismo autor citando a Arellano Moreno, dice:

En 1946, Pérez de Tolosa confirma esta información de Federmann y escribe en un conocido informe suyo que, viniendo de Coro, salió por las sabanas de Carora y junto a unos montes (los de Cubiro, San Miguel, Buena Vista y Río Claro) habitaban unos pocos indios llamados ajaguas. (P. 22)

                  Y termina Queráles, diciendo:

             Lejos pues, muy lejos de Baragua vivían los indios Xaguas por lo que fue del todo infundado que la Legislatura Larense le diera ese nombre al caserío Baragua cuando acordó su elevación a parroquia en lugar de dejarle su bello y ancestral nombre de Baragua (aguada grande) o, si tan necesario era, denominar a la nueva parroquia (entonces municipio) con el gentilicio conocido de los indios que la habitaron: AYAMÁN.[1](P. 22)         

 

[1]Al incluir aquí, el planteamiento que antecede, es con el fin de sensibilizar en nuestra conciencia histórica para la reflexión sobre la forma cómo la inmediatez de los que se han encargado de escribir nuestra historia, han falseado nuestra realidad, cayendo en afirmaciones inverosímiles que deforman la verdadera identidad histórica de nuestro territorio Urdanetense (nota del Autor R. Ch.)  
 

Reivindicar nuestra historia

                  Es preocupante observar cómo la historia del Municipio Urdaneta ha sido escrita con profundas lagunas de confusión, debido a que nuestros historiadores,  no se detuvieron a examinar con enfático interés los escritos dejados por Federmann y el Obispo Martí, y otros, que si de algún modo no fueron tan explicitos, sin embargo ha debido de servirles para hipotetizar con mayor veracidad sus revelaciones históricas. Allí están muy claras las deducciones que nos reflejan los elementos documentales.

                 Lamentamos la gran confusión que ha generado este craso error, con el que se ha hecho creer a los habitantes del Siquisique que aquí habitaron los aborígenes Jirajaras y que Baragua fue poblada por los Xaguas, lo cual se cae por su propio peso al revisar los escritos realizados por el alemán Nicolás Federmann en su Historia Indiana,  y más aún, nos han seguido engañando, algunos historiadores “confundidos”, al pretender inculcarnos la creencia repetitiva de que los Jirajara, Gayones y Ayamanes, son un grupo étnico afín, presentándolo como una inter-etnia, de filiación araucana, cuando está perfectamente demostrado que estas tribus son de diferente filiación, tanto étnica como lingüística.

                Tal preocupación me ha llevado a incluir este delicado tema, en este Ensayo, ya que es un deber de todo investigador, reivindicar la veracidad histórica del pueblo, revisarla y, rescatarla de la tergiversación y manipulación a la que ha sido sometida por reconocidos historiadores, no sabemos si por ignorancia o por mantener una posición acomodaticia a la tradicional forma de hacer la historia, dándole relevancia a posiciones que mas bien afectan a nuestra identidad, al no responder a la realidad ancestral de nuestros pueblos, y por esta razón quiero desde aquí reconocer la labor investigativa y reivindicadora de nuestra historia, del poeta Ramón Queráles, Cronista Oficial de la Ciudad de Barquisimeto, por su interés en aclarar estas dudas históricas en diversos trabajos donde demuestra con argumentos convincentes la realidad objetiva, donde demuestra la equivocación en que han caído los historiadores tradicionales, presentando una historia plagada de errores que hoy deben ser reparados, con el aporte de estas serías investigaciones que revelan los trabajos de Queráles.

Existencia de Moroturo

                 En cuanto a la fundación de Moroturo, en los tiempos de la colonia se aprecian varias versiones. Vamos a empezar por las del historiador Juan E. Jiménez en su “Historia del Distrito Urdaneta”: “Que Moroturo fue fundada por los españoles en la misma época que San Miguel de Ayamanes, pero no se ha podido precisar la fecha debido a que los libros de registro fueron destruidos”. (p. 36).

                El padre Renzo Begni, en un artículo de prensa publicado en el Diario El Impulso,(1975) dice : “En la época de la colonia no fue fundado ningún pueblo en dicho Valle, hasta el año 1776”.

                Pero el mismo artículo más adelante dice lo siguiente:

                El año 1721, Monseñor Juan José Escalona y Calatayud, obispo de Caracas, frente a las súplicas de los ya numerosos habitantes, autoriza la construcción de una capilla en el sitio de “La Isleta” (…) y autoriza al cura de San Miguel de los Ayamanes para que de vez en cuando valla al Valle a llevar los servicios religiosos.

                Esta versión nos da a entender que hasta el año 1721, no existía la doctrina cristiana formalmente establecida en el Valle de Moroturo, y es de comprender que si no existía tal doctrina, tampoco existía el establecimiento de un pueblo “legalmente” fundado con su fisonomía simétrica y organizacional, ya que para esa época era condición obligatoria, que al ser fundado un pueblo, tenía que establecer los predios religiosos allí y hasta el nombre de ese pueblo tenia que ir precedido por el nombre de un santo que se le asignaba como patrón y protector. Y es a partir del año 1776, cuando se autoriza la creación de la Parroquia Eclesiástica Santa Rosalía de Palermo, que asistiría a los feligreses indígenas del Valle, pero no se habla de la fundación del pueblo como tal.

                De acuerdo a estas apreciaciones históricas podemos decir que Moroturo ha existido como comunidad indígena, desde la época precolombina y que durante la Conquista, en el Valle de Moroturo no se oficializó la fundación de ningún pueblo, lo que nos hace pensar que los indígenas de este valle no se dejaron dominar por los métodos de persuasión y dominación aplicada por los conquistadores; clérigos, militares y civiles , al servicio de la corona de España, y se mantuvieron en estado silvestre y en las partes altas alrededor del Valle.

                Estas aseveraciones las deducimos en el análisis que le hemos hecho a un documento que aparece en la “Enciclopedia Larense” de Silva Uzcátegui, donde se refleja esta hipótesis  que incluimos aquí, donde se refleja un informe sobre la Jurisdicción de Carora, enviado al Capitán General, el 20 de mayo de 1768, firmado por Joseph Vicente de Tarbe y publicado por la Real Sociedad Geográfica de Madrid bajo el título: “Relaciones Geográficas de la Gobernación de Venezuela”, donde encontramos lo siguiente: “Los pueblos indios, que ay en el territorio de esta Jurisdicción en el territorio son quatro, y el Valle de Moroturo (…) estos son el de Siquisique, San Miguel, Aregue y Rio Tocuyo” (p. 172 ).(El resaltado es nuestro).

                Aquí podemos darnos cuenta que en el documento sólo se refiere a cuatro pueblos, y el Valle de Moroturo, por lo que fácilmente podemos entender que el Valle no estaba registrado como pueblo sino como sitio dentro del contexto formal de la organización poblacional en los archivos catastrales de las autoridades españolas, Pero existía, y era un pueblo, aunque disperso en el ámbito físico, existían los indios morotureños,  los que sin duda conformaban la tribu Ayamán.

                A pesar de que sus habitantes tenían servicios religiosos por parte del cura de San Miguel, desde el año 1721, y existía una capilla en el sitio de “La Isleta”, es a partir de 1768 cuando viene a vivir en el Valle, el cura doctrinero, el cual representaba una hacienda para el sustento de la iglesia, así lo afirma el padre Renzo Begni.

                Otro documento anterior al mencionado, fechado en Barquisimeto el 8 de noviembre del año 1745 y firmado por José Lorenzo Ferrer,  que aparece en la “Enciclopedia Larense”,  en el Capítulo 12 dice: “Goza de jurisdicción esta ciudad con la parte norte en derechura asta las orillas del Rio Tocuio y sitio de Moroturo que abra distancia de 18 leguas o menos” (Silva Uzcátegui R. D. p. 74)  

                De igual manera observamos que aquí  tampoco se menciona ningún pueblo como tal, sino sitio de Moroturo, por lo que queda claro que Moroturo siempre ha existido desde la época precolombina y que si los españoles no le dieron rango de pueblo era por la dispersión y la rebeldía de sus habitantes originarios  que no se dejaron someter y otra información que hemos apreciado es un documento fechado en el año 1768, citado por Silva Uzcátegui, que  dice textualmente: “Y aunque habitan varios hombres miserables en los montes sin comercio, manteniéndose de sus cortos sembradíos, frutas, mieles silvestres y las cacerías de algunos animales viven con todo eso contentos, y bien hallados en su pobreza, y desnudéz ”.

                En ese mismo año según el documento  mencionado, el Valle de Moroturo estaba habitado por 206 personas; 106 varones 100 mujeres. (p. 173).

Más  adelante leemos, a Silva Uzcátegui cuando menciona el citado informe:

                Son bastante fértiles, los sitios de Moroturo, Agua de Obispos, Quediches, Sicarigua y Guacima para cacao, tabaco, yuca, arroz, maíz y plátanos. Las hacienditas que hay de algún útil, en Moroturo y de cacao son cinco, otras se han perdido de un todo, por haberlas abandonado sus dueños, o muerto de calenturas,( P. 175) y este mismo informe citado por el p,. Renzo dice: los frutos que pueden viajar al Mar del Salto Abajo, son cacao y tabaco que produce Moroturo, es paraje cómodo e inmediato al rio; de la misma manera las maderas de cedro, que los hay tan robustos, que en algunos caben seis hachas sin estorbarse y semejantes pueden fabricarse canoas grandes.

                               Según el Padre Reno Begni, para el año 1768, las haciendas que ya existían, habían sido fundadas por varias familias provenientes de Carora entre las se cuentan:

                Los Torre, Gutiérrez, Ramírez, etc. Que tienen sus haciendas con grupos de esclavos que cultivan cacao tabaco, además de otros frutos menores, también llegaron indios Ayamanes de San Miguel, Gayones de Duaca y Bobare, Jirajaras de Siquisique, mestizos, pardos libres y otros indios tributarios, unos ya establecidos con sus familias, otros vienen por temporadas a las faenas de los conucos y después vuelven a sus pueblos.

                Esto quiere decir que quienes llegaron al Valle de Moroturo en la época de la colonia, para fundar haciendas tenían que traer gente de otras partes para que les sirvieran como peones y esclavos, lo que demuestra que los aborígenes morotureños se mantuvieron por muchos años, en su forma de vida tradicional, que es lo que confirman las versiones hasta aquí expuestas.

                En otro artículo de prensa que escribe el Padre Renzo Begni, en el diario El Impulso,  denominado, Providencias de Mons. Martí para el valle de Moroturo refiere lo siguiente:

Cuando ya la vieja parroquia eclesiástica, lo mismo que la civil, se iba muriendo poco a poco por las conocidas vicisitudes de esos tiempos, llegaba el Decreto de la Asamblea Legislativa del Estado Barquisimeto de 1881 que eliminaba el Municipio Moroturo y anexaba su territorio al de San Miguel cuya nueva capital[1]era Aguada Grande. Y  prosigue el p. Renzo en el mismo artículo:

(…) que el pueblo no tuvo fundación regular, más se fue formando poco a poco al concentrarse en esa zona fértil, las gentes de varias clases sociales. El grande valle a diferencia de los pueblos vecinos de San Miguel, Siquisique y Rio tocuyo, estaba habitado de distintas clases y constituye un excepción en los pueblos coloniales de la Jurisdicción de Carora. (…) el pueblo de Moroturo nace casi espontáneamente con la agrupación de las gentes del valle de todos los grupos sociales. Los otros pueblos nacen bajo la ley por orden del  Gobernador Francisco de la Hoz Berríos (…) Moroturo nace casi contra la ley con personas que vienen de otros lugares, a veces en contra de las prohibiciones que tenían como los ayamanes que venían de San Miguel, aunque se les prohibía, por encontrar aquí mejores tierras para sus trabajos y conucos.

El valle ya desde 1600 fue un verdadero centro de inmigración de toda clase. Se recuerdan indios que venían desde Duaca, y así de San Miguel, Siquisique, Parupano y otros lugares. Los libros parroquiales de San Miguel en sus breves anotaciones en las partidas, especialmente de defunciones y casamientos recuerdan gente de toda clase: ricos hacendados españoles y criollos, que allí pusieron sus haciendas de cacao, caña trayendo sus esclavos negros, encomenderos, de los cuales se recuerdan los nombres con sus indios encomendados e indios libres. De ahí la presencia en el valle de negros y mulatos que no habían en los pueblos vecinos.

A los negros hay que añadir mulatos y zambos también en las haciendas; indios de varias tribus más especialmente Ayamanes, que dejaban San Miguel para hacer allí sus conucos. (…)  De ahí el éxodo para el valle, no solamente para el trabajo sino también para quedarse allá definitivamente.

De los libros parroquiales resultan residenciados en el valle gente de todas partes, hasta de Santa Marta de Colombia como puede verse de unas proclamas de matrimonio entre don Felipe Pereira Vásquez con doña María de la Concepción Pacheco Caurse. En un legajo suelto de varios documentos, hay estas menciones de habitantes del valle. Negros esclavos de don Agustín Guillermo de la Torre – indios libres de este valle – pardos libres. Se recuerda la encomienda de Ramírez y Serrada – mestizos de Moroturo- pardos de Valle de Moroturo-indios libres del valle  y se podría continuar estas citas. (El Impulso 21- 12 - 1977, p. A-3).

 

Estas apreciaciones, que relata el Padre Renzo Begni  nos dan una viva idea de lo que ha sido  Moroturo en la historia, lo que corrobora lo que ya hemos dicho de que Moroturo no tuvo una fundación oficial por parte de las autoridades coloniales, lo que no anula nuestra idea de que el pueblo indígena de Moroturo ha existido desde tiempos inmemoriales precolombinos y que quienes ocuparon ancestralmente este gran Valle fue la tribu Ayamán, de la cual podemos decir que descendemos genealógicamente con orgullo.

Ahora, qué pasó, con la prosperidad de Moroturo, ese valle que aún sigue siendo un prospecto de esperanzas para los hoy habitantes, aunque la mayor parte de la tierra se encuentra concentrada en muy pocas manos, El P. Renzo escribe en otro de sus artículos;

Las fiebres o calenturas, como entonces se llamaban, con bastante frecuencia minaban la vida de los negros, mulatos y mestizos que trabajaban en  las haciendas de las cuales eran  particularmente prósperas las del cacao. Sus dueños gozaban tranquilos en las viejas ciudades como Carora, Barquisimeto y en la misma capital. (El Impulso, 16- 12-1978, p.A-2)

 

 

[1]Cuando se refiere a la nueva capital Aguada Grande es porque la anterior Capital era el hoy caserío San Miguel situado al Suroeste de Aguada Grande

Tercera Parte

                     Surgimiento de la población de Santa Inés

En cuanto al surgimiento de la población de Santa Inés, nos hemos trazado una línea de investigación que parte desde la fundación de las primeras haciendas cafetaleras en Parupano, que es el factor que le da origen y. vida a toda esta región parupanera que hoy comprende gran parte del territorio de las parroquias Siquisique, San Miguel y Moroturo, hasta llegar a constituirse y consolidarse la población de Santa Inés, después de pasar por la fundación de varios  caseríos  que no lograban concretar su consolidación ydesaparecían, con el surgimiento espontáneo de otros pequeños  poblados, con mejor ambiente hasta agotarse, y así se sigue avanzando hasta llegar a cimentarse pueblos prósperos que se ubican en el Pie de Monte Sur de la Serranía de Parupano, donde se da el caso, que las familias que se establecen en lo que hoyes Santa Inés, son las mismas que de alguna u otra forma han venido desarrollando este periplo, que representa un peregrinar en la búsqueda de la esperanza hacia un próspero porvenir

El historiador Juan E. Jiménez .. en su obra ya citada dice:

En el año 1840 se sembró en Parupano la primera plantación de café con
alrnácigos traídos de San Felipe .por Ignacio Montero. y fue en ese lugar donde el
señor don Ramón Arráez fundó su hacienda "San Francisco", en el año 1842,
primera que se fundaba en esa fértil montaña, que más tarde debían consideraría
como e) Dorado del Distrito Urdaneta. '{p. 3g}.

Luego se comenzaron a fundar nuevas haciendas, que se iban construyendo en caseríos conformadas por la peonada que laboraba en ras mismas. A estos caseríos se res daba la denominación de manzanas, que pasaban a ser gobernadas bajo la Jurisdicción de la  Jefatura Civil de Aguada Grande.

De tal manera, que al surgir la fundación de una hacienda, simultáneamente se iba formando un caserío, con características de manzana que con el tiempo desaparecía y que  hoy se pueden observar sus escombros.

Luego de incrementarse el auge productivo y el incentivo de nuevos productores, se comienzan a fundar nuevas manzanas que ya por la ubicación geográfica pasan a conformar un nuevo caserío y es cuando surge el caserío San Rafael de Arenilla y. según nuestro entrevistado, el señor Justo Castillo habitante del Caserío la Palmita, lo conforman para ese entonces, las manzanas: "la Bolívar, la Esperanza, Maporal, la Garridera, la Gonzalera, Perequé, La Laguna,  El  Rosario, Las flores, El Bonito,  Tocomoro, La Palma, La Palmita, La Sonrisa, la Vejiga" entre otras. (Conversación personal).

Este gran Caserío compuesto por tocas estas manzanas, comienza a formarse a finales del siglo IX y principios del XX, y tomó el nombre de San Rafael de Arenilla o Arenille. (Los habitantes siempre utilizan indiferentemente estas dos pronunciaciones).

 

Las manzanas que para ese entonces se revistieron de gran importancia tanto en la producción agrícola como en el comercio, según Castillo, fueron: “La Esperanza, La Sonrisa y La Vejiga (hoy La Palmita), estaban ubicadas en la parte semi-alta de la Serranía de Parupano y fueron fundadas por un grupo de familias dedicadas al cultivo de café y caña de azúcar, donde existían trapiches para la fabricación de papelón, al igual que importantes casas comerciales”.

 

                Según Encarnación Galíndez, otro de nuestros entrevistados nos dice que en estas poblaciones figuraban familias con los siguientes apellidos: “Pérez, Torín, Montes, Suárez, Mendoza, Agüero, Nelo, Pernalete, Meléndez, Mora, López, Ereú, Oropesa, Espinoza, D´Lima, Gutiérrez y otros  que se le escapan de la mente”.

                Todas estas familias, venían desde varias poblaciones del entonces Distrito Urdaneta (hoy Municipio) y de otras poblaciones del Estado Lara, como Bobare, Río Tocuyo, el Distrito Crespo y Otras poblaciones, en busca de tierras fértiles para implementar la agricultura. Al  paso del tiempo fueron llegando otras familias que se instalaron aquí, pero a medida que estos habitantes se van mudando  hacia la parte más baja, estas manzanas desaparece, surge otra sin nombre para el momento, que espontáneamente se va poblando a partir del año 1910, y los primeros pobladores fueron; Manuel Peña, Vito Peña y Antonio Peña, que según las informaciones de Encarnación Galíndez, mas tarde Dimas Gutierrez la “bautiza” con el nombre de “La Vejiga”, nombre que adoptó hasta el año 1954, cuando le adoptan  el nombre de La Palmita, en el momento cuando los habitantes hacen la petición para construir la escuela hoy existente, exigiendo que llevara ese nombre y no el de “La Vejiga”.  Si nos damos cuenta, de lo relatado por nuestros informantes,  La Palmita era el nombre que le correspondía a una antigua manzana ubicada en la parte alta de Parupano, sitio donde hoy existe una hacienda cafetalera abandonada,  que pertenece a la familia Torres.

                En efecto la escuela fue creada y construía en ese mismo año, por la Junta Comunal de Aguada Grande, y como maestra fue nombrada la señorita Zulay Arráez, oriunda de Aguada Grande con un sueldo de ochenta bolívares mensuales, así nos informó Galíndez.

                Justo Castillo nos informó que en cada una de estas Manzanas, existía un comisario que ejercía la autoridad local con auténtica autonomía, respeto y obediencia. Nos cuenta Justo “que el Comisario podía llevar varios presos o reclutas, él sólo, amarrados con una soga hasta la Jefatura Civil de Aguada Grande”.

Este comisario estaba subordinado a un jefe de caserío que estaba ubicado en San Rafael de Arenille, el cual cumplía órdenes del Jefe Civil de Aguada Grande.

Fundación de Santa Inés

                En cuanto se refiere a las primeras exploraciones que pueden considerarse como indicios de fundación en el área que comprende la hoy población de Santa Inés, se ha calculado, de acuerdo a nuestros informantes, Gabino Ereú, Alfonzo Tona, José Cayetano Suárez y Carlos Peña, que afirman:

                Que fue por en el año 1912, que hicieron los primeros conucos y viviendas, en la parte baja de la Serranía de Parupano, al Oeste de la Quebrada “La Vejiga” (hoy La Palmita), donde se erradicó Emiliano Espinoza, Oriundo de la Población de Chabasquén, (Edo. Portuguesa) y venía del Caserío La Esperanza (Parte Alta de Parupano) y construyó la primera casa,  y al sitio le adoptó el nombre de “Ayacucho”, y así se llamó por mucho tiempo el área que conforma el sitio hoy denominado “El Cortijo” Asentamiento campesino ubicado en el sector “El Alto De Santa Inés”, siendo construida la primera casa, en el sitio donde hoy vive el señor Eustaquio (Toco) Vargas, Presidente de la Junta Parroquial de la Parroquia Moroturo.Con Emiliano Espinoza también llegaron Hilario Peña y Bruno Pineda y mas tarde llegó a este mismo sitio, Matías Oropeza. (Esta información salió de un conversatorio en Reunión de la junta de vecinos de Santa Inés, 15 / 04 / 1997 en el Club Bolivia de Santa Inés, de la cual nos referimos en los párrafos introductorios).

                En el año 1926, entre los meses de enero y febrero, llega un grupo de personas dedicadas a la agricultura, a explorar la parte Este de la misma Quebrada “La Vejiga”, que al mismo tiempo fundan los primeros conucos en el área donde hoy está ubicada la población de Santa Inés.

                Según José Cayetano Suárez en entrevista gravada nos dice,

         “Vienen estas personas desde la parte alta de Parupano, concretamente de La Esperanza, La Palmita, Maporal, La Vejiga y La Sonrisa, y los primeros que hicieron sus conucos fueron: Rufino Peña. Vito Peña, Tomás Suárez, Cresencia Peña, José Cayetano Suárez y Benigno Delgado”. (Entrevista, marzo 2002).

     De esta manera podemos deducir que estas siete personas son las que conforman el núcleo fundador del sitio que ellos denominaron Santa Inés del Monte.

     Según versiones  aportadas por los entrevistados,  personas que vivieron aquellos momentos de inicio, podemos apreciar en sus conversaciones, que los primeros que hacen su mudanza desde la parte alta de Parupano, a este sitio aún sin nombre, son: “Rufino Peña, su hijo Tomás Suárez, Vito Peña, Roso Peña, con  su Mujer, María Yánez y su pequeña hija llamada Inés. La primera casa fue construida por esta familia, seguramente, entre los meses de mayo y junio de 1926, tomando en cuenta la deducción lógica de que los conucos por estos meses están sembrados y necesitan ser cuidados de los daños que les causaban los animales silvestres que  existían en esta zona montañosa, al igual que se hacía indispensable las presencias de casas o ranchos para el almacenamiento de los frutos producto de la cosecha y la estadía de las familias que se dedicaban a las faenas de cosecha.

 

 

                En este mismo año, José Cayetano Suárez y Benigno Delgado también hicieron sus conucos, pero no hicieron casas, según J. C. Suárez ellos no vivieron en Santa Inés.  Según Gabino Ereú y Alfonso Tona, también llegaron otras personas a explorar el sitio, como: “Doroteo Ereú, Ricardo Campos, José Acosta, Juan Rómulo Nelo, Celestino Suárez, Chencho Conejé (conocido también Como Inocencio Rojas), Jesús Domínguez. Maximo Domínguez y Moisés Meléndez, que se ubican cuando ya la familia Peña habían establecido sus conucos y sus casas”. (Entrevista realizada en marzo del 2001 a Cayetano Suárez).

                Al establecerse aquí la familia Peña, construyen su casa ubicada en el sitio donde vivió durante muchos años la señora Francisca (Chica) Yánez, bajando hacia el hoy sector Pueblo Nuevo, (Las Topias),  luego Vito Peña También construyó su casa ubicada donde hoy está la casa de familia de Pedro Oropeza (Vale Pedro), o sea en la esquina de la Avenida Benigno Delgado con La Calle Bolívar Norte. Aquí Vito Peña, tiempo después montó una pequeña bodega, que resulta ser la primera bodega que existió en Santa Inés, que al parecer según informaciones no confirmadas esta bodega se llamó “Santa Inés Del Monte” y que esta bodega pasó a manos de Benigno Delgado, cosa que tampoco hemos podido confirmar su certeza.

                El señor Carlos Peña, “hijo de la señora Crecencia Peña, que era costurera, nos informa:  

Que estaba muy joven para la época,  ayudaba en los quehaceres de atender a los obreros que talaban la montaña para hacer el conuco que se ubicaba desde el sitio donde hoy está la estación de servicios “CORPI Unidos”, hasta la parte baja, hacia “Las Tres Topias” , mandó a hacer una casa cerca de la casa de Rufino Peña, siendo construida por Vito Peña,  que era carpintero y albañil, que mas tarde esta misma casa fue de Floirán Oropeza y por último vivió allí el señor Marcelo Cordero, (todavía la casa existe en el sector Pueblo Nuevo). Manuel Peña también se vino a vivir en una casa  construida por Vito Peña, que más tarde se la vendió a la señora Carmen Castillo y estaba ubicada en el sitio donde hoy vive la familia Pineda (en la calle Bolívar Norte). Manuel Peña también hizo su Conuco en este mismo sitio.  (Entrevista a Carlos Peña, marzo 2002).

 

José Cayetano Suárez, nos informa que:

                “Él hizo su conuco desde el lugar donde hoy está el Club “Los Coleadores” extendiéndose hasta los lados de la hoy Avenida Benigno Delgado, y Benigno Delgado hizo también el conuco  donde está situada La Plaza Bolívar, La Sede de los Poderes Públicos y sus alrededores, pero ellos sólo hicieron los conucos, no construyeron casas en Santa Inés”. (Entrevista, marzo 2002)

Rosario (Charito) Meléndez nos informó: 

                Que a partir del año 1931, se integra a este territorio parupanero otro numeroso grupo de familias con la disposición de hacer casas y conucos para radicarse a vivir en este sitio que ya había sido denominado con el nombre de Santa Inés  y lo Integran: Pedro Camacaro, Iginio Camacaro, Rafael Camacaro, Teófilo D’Lima, Victoria Meléndez de Camacaro, Rafael Meléndez, Quintina Suárez, Jesús Camacaro, Teolindo Ordóñez, Arturo Dorantes, Rosario (Charito) Meléndez, Inocencio Rojas, Vicenta Castillo, Alejo Sánchez, Antonio Torín y otros que por el tiempo ya nuestro informante no recuerda sus nombres. (Conversación particular).

                Estas familias representan el segundo grupo que vienen  a poblar el sitio que fue denominado Santa Inés, pero luego se integra un nuevo grupo de personas, nos informó el señor Iginio Camacaro, que pasaría a ser el tercer contingente de pobladores entre los años 1931 y 1935, que según Charito Meléndez,  lo integran:

                 “Humberto Ordóñez, María Yajure, Benicio Castillo, “Chano” Rodríguez, Eleuterio (Teyo) Rodríguez, Pedro Rivas, Teófilo Vargas, Francisco Queráles y otros. Estas personas venían desde las poblaciones de: Espejo, Baragua, El Desecho, Siquisique, San Miguel, Duaca y otras poblaciones del Estado Lara”. (Entrevista a Charito Meléndez, año 1979)

                Según informaciones del señor Víctor Suárez (VICSUA), Por el sector denominado “Las Tres Topias, llegaron en ese mismo tiempo, Felipe Vargas, Tomás Yánez, Benito Yánez, Gil Gutierrez y Secundino Heredia”.

                El sector Pampanito también se comenzó a poblar en esa misma fecha, (1931),   de acuerdo a informaciones aportadas por Benigno Delgado,  “Fue un señor de nombre Manuel Hurtado que llegó con ocho familias, provenientes de Parupano y venían de explorar y fundar  el Caserío El  Rosario”.  (Entrevista realizada a Benigno Delgado en el año 1979).

                La fundación de Santa Inés puede considerarse como un hecho espontáneo, donde cada quien hacía su fundación particular; su conuco, y allí mismo su casa, de construcción rudimentaria; bahareque: techo de palma, paja o tabla; paredes de barro mezclado con paja picada, soportes de horcones de madera de vera, varillas atadas a los horcones, con bejucos de cadenillo.

                El símbolo viviente del peligro se imponía; El aislamiento, la falta de comunicación, las enfermedades, la carencia de médicos y medicinas y la esencia del sacrificio a causa de las consecuencias naturales de tiempo, los comprometía enfrentarse  momentos difíciles y duros, como el fatal contraste de las épocas; la lluvia y la sequía y el trabajo aventurero de la agricultura, que de la misma dependía el sustento diario de aquellos laboriosos agricultores, que cuando los tiempos buenos, en los primeros años, recogían hasta tres cosechas al año.
 

En los tiempos de sequía para conseguir agua era bastante problemático, según Charito Meléndez,  “tenían que ir a lomos de burros, arriesgando la vida ante el peligro de las fieras que se cruceteaban por las veredas y caminos, que conducían a las quebradas: Urama, Las Palmitas y El Chorro. (Entrevista, año 1979).

                También eran víctimas de grandes enfermedades, entre ellas la fiebre y el paludismo que atacaba a estas familias sobre todo a las que se adentraban al Valle de Moroturo que se encontraban lejos de los médicos y medicinas (sólo las medicinas caseras) y al enfermarse no les quedaba otro recurso que acudir a los hierbateros, tratándose con hierbas silvestres que las había en grandes cantidades, ante esta situación nos refiere Renzo Begni, (1979)

                Al enfermarse uno de la familia aunque a veces no tenían ni médicos, sino los caseros, todos acudían a la casa donde había el enfermo para ayudarle y tenerle compañía (…) las bebidas de escobilla y otras de hierbas tenían lugar de las farmacias que no las habían. (Artículo de prensa diario El Impulso ¿?).

                Nos informó Charito Meléndez que:

                 En aquellos días en que estas enfermedades atacaban mortalmente a los habitantes de toda esta zona, los cadáveres de los difuntos de toda esta área parupanera, eran trasladados en hombros sobre una plataforma de madera bruta, como especie de parihuela, hasta el sitio de “El Carpintero”, única parte donde existía un cementerio, que aún existe en la parte alta cerca del caserío “El Bonito”, donde enterraban los cadáveres en fosa común y sin urna. Y que  en esos días funestos, un grupo de personas que trasladaban unos cadáveres desde Curairima hacia el cementerio de “El Carpintero, por razones de distancia y tiempo, deciden darle sepultura en un lugar de la montaña, por donde pasaba el camino, que mas tarde allí, es autorizado el Cementerio hoy existente y el sitio después es denominada “Los Tres Palos”.  Y es en el transcurso de los años 1926 y 1928,  que por diligencias de Emiliano Espinoza, Comisario de la Manzana “Ayacucho”, Hoy “El Alto De Santa Inés”, hizo la petición ante  el Juez de Aguada Grande, para ese entones, Aníbal Zabalza, para que autorizara la creación del Cementerio para el Caserío San Rafael De Arenille, quedando ubicado en el sitio ya mencionado. Que de hecho ya existía. (Entrevista, 1979).

                De acuerdo al testimonio de los primeros pobladores que podemos llamar los fundadores de Santa Inés, queda claro que es a partir del año 1926, cuando se da comienzo a la exploración de la parte Este de la quebrada “La Vejiga”, que es el sitio que estos primeros pobladores le dieron el nombre de Santa Inés de Monte.

                Según Gabino Ereú y Alfonso Tona,

                Santa Inés se constituye a partir del año 1931, en una nueva manzana del Caserío San Rafael de Arenille, siendo el primer Comisario, Doroteo Ereú. Ya el sector Ayacucho, desde el año 1912, aproximadamente, se había conformado como manzana, siendo Emiliano Espinoza el Comisario”. (Entrevista, año 2001).

 

Ismael Torín, otro de nuestros entrevistados también nos informa que en cuanto a la

                “Vejiga”,  “El Comisario de esa manzana,  en esa época fue Francisco Vargas, hasta la muerte del General Juan Vicente Gómez en el año 1935, y desde allí asumió el cargo Benigno Delgado”. (Entrevista año 2001)

                Iginio Camacaro nos informó:

                Que a finales de la década de los años treinta y principio de los cuarenta, llegó otro grupo de personas a Santa Inés, que contribuyó al establecimiento y consolidación formal al caserío que aún seguía siendo manzana del Caserío San Rafael de Arenille. Son ellos: Arístides Puerta, Rafael Torres Conde, Manuel López, Luis Pacheco Rojas, Efraín Paredes, Julio Oropeza, Floirán Oropeza, entre otros, que son las personas que vienen a dar forma al desarrollo económico a través del establecimiento del comercio en Santa Inés. (Entrevista, año 1979).

                En cuanto a la fecha exacta de la fundación de Santa Inés, aunque hemos insistido en la investigación, no ha sido posible, pues no la hay. No pensaban aquellos hombres y mujeres, en fundar un pueblo. Ni siquiera tenían la mas remota idea, de que en aquellas arriesgadas montañas, contentivas de diversos peligros, donde sólo se oía el interminable trinar de las aves de las más variadas especies, en medio del armonioso ulular del viento que entre los frondosos  y robustos árboles adornaban esta linda tierra parupanera que en las  frías y oscuras noches, el amedrentador rugido de las fieras que rondaban alrededor de aquellos ranchos, que apenas podían ahuyentar con inmensas fogatas, hoy fuese una de las más prósperas comunidades del Municipio Urdaneta, con rumbo a convertirse en una gran ciudad comunal cuando avanza hacia  sus primeros cien años de existencia.   

 Proceso Económico En Los primeros Años

                En aquellos primeros años la única fuente económica era la agricultura. En el transcurso de los primeros años, nos contaron nuestros informantes, que la agricultura no fue muy próspera, la cosecha no produjo lo esperado, debido a que las lluvias fueron escazas y el maíz se perdió en gran parte, lo que hizo que la fanega[1]llegara acostar veinte bolívares, lo cual representaba en la época un exorbitante precio.

                Al pasar los años hubo muy buena cosecha. Surgieron mejores tiempos ya que para el momento, la fortaleza de la recién labrada tierra les brindaba el sustento diario a través de los frutos que cosechaban, con amor y sacrificio a través largas jornadas de arduo trabajo rudimentario, así lo expresaron nuestros entrevistados y así lo afirma el Padre Renzo Begni, (1979):

Estos pioneros vivían de los productos de sus conucos que eran abundantes (…) maíz, quinchonchos, caraotas, los principales, además de los animales domésticos y de los que cazaban con bastante facilidad.

                Para trasladar los productos hasta los sitios de comercio como Matatere y Aguada Grande, se utilizaban arreos[1]de burros (…) sus productos que tenían que llevar para Aguada Grande en bestias, pasando por una vereda que sería la cordillera sobre el caserío San Rafael De Arenillas y desembocaba en esas serranías en La Turiquía. De allí seguían la quebrada, que entonces tenía siempre agua hasta la cumbre y de allí bajaban en Aguada Grande único centro de comercio más cercano para ellos. (Artículo de prensa).

                Pero luego la gente de Santa Inés establece relaciones con Matatere, donde vendían sus frutos a mejor precio, y según cuentan los entrevistados que cuando la cosecha era buena, la fanega de maíz costaba nueve bolívares en Santa Inés y Aguada Grande pero en Matatere costaba once bolívares y además conseguían artículos y especies a muy bajos precios que podían comercializar  en Santa Inés.

PRINCIPIO EVOLUTIVO

                Las siguientes apreciaciones son la síntesis de varias entrevistas a personas que coinciden plenamente en la información recogida.

                Fundación De Conucos, Casas y Camino Vecinal.

                Simultáneamente a la fundación de los conucos y la construcción de casas y ranchos iban abriendo el camino vecinal de la naciente comunidad, que más tarde se convierte en carretera y que hoy se denomina Avenida Benigno Delgado, cuyo extremo se extendía por el este hasta el sitio de Pampanito, vía El Rosario y por el Oeste mas tarde llegó a prolongarse hasta San Rafael de Arenille[2].

Acaparamiento De Las Tierras.

                Para ese entonces la tierra no tenía dueños, quienes llegaban tenían la oportunidad de abarcar todo el terreno que lo fuese necesario de acuerdo a sus aspiraciones, lo que dio como resultado que muchos de los allegados comenzaran a tomar posesión de la misma y a explotarla directa o indirectamente.

                Este factor da origen al surgimiento del acaparamiento de la tierra. Pocos dueños se hacen de la mayor parte de los terrenos que conforman hasta el Valle de Moroturo, por medio de la autoposeción o compras a campesinos también allegados, que por necesidad tenían que vender parte o todas sus tierras adquiridas, a los que tenían posibilidades de compra, para pagar deudas adquiridas, cuando la tierra era muy barata, una tarea (800 mts2), costaba tan sólo un real cincuenta céntimos de bolívar (Bs. 0, 50), o sea que una hectárea de tierra costaba en ese entonces la cantidad de seis bolívares con veinticinco céntimos (Bs. 6,25), y una jornada de trabajo para un peón, costaba “real y medio” o sea setenta y cinco céntimos de bolívar  (Bs. 0,75) y  01 bolívar cuando la jornada era de seis a seis (12 horas diarias de trabajo). Eso pagaban los hacendados de la época.

Surgimiento de la ganadería en Santa Inés.

                Según Rafael Torín la primera ganadería en Santa Inés la comenzó a fundar su tío, el señor Antonio Torín entre los años 1931 y 1935, y  el fundo se llamó San Antonio que todavía existe en el sector La s Guarabas, siendo hoy su propietario Ismael Torín.

El Desarrollo Del Comercio En Santa Inés. 

                La llegada de las personas ligadas al comercio representa para la comunidad una inminente importancia, ya que contribuyeron a la consolidación socioeconómica, y la población va creciendo al ritmo del fluir del intercambio directo, entre productores y comerciantes.

Primer Jefe de Caserío De Santa Inés Como Manzana.

A partir del año 1948, la comunidad de Santa Inés, oficialmente deja de ser manzana del Caserío San Rafael de Arenille y pasa a ser caserío, siendo Eladio Castro su Primer Jefe.

Camino de Santa Inés A Moroturo.

                Cuentan nuestros entrevistados, que el camino de Santa Inés a Moroturo, era sumamente precario. En tiempos de lluvia no se podía transitar. Este camino se iniciaba desde la casa de la señora Quintina Suarez, pasaba por Las Tres Topias, siguiendo por una quebrada, que viene siendo la quebrada “La Vejiga”, hasta la quebrada de Urama, más o menos a la altura de lo que es hoy la calle 4 del Asentamiento Moroturo, desde allí se seguía el mismo rumbo por la montaña hasta el sitio denominado “Guaruro”, luego viraba hacia el Este hasta llegar a Moroturo, terminando frente a la Capilla. Luego este camino se fue modificando hasta pasar de la quebrada de Urama atravesando el Riecito, donde existía un puente de madera, hacia la hoy Calle 1.

Relación Con Poblaciones Falconianas.

                Con  poblaciones falconianas hubo muy poca comunicación, hasta los años 1948- 1950, cuando se comenzó a construir la Carretera Lara-Falcón.  Y cuando había necesidad de comunicarse con Churuguara u otras poblaciones falconianas, se viajaba a pie o en burros, por un camino que partía por la Fila de Parupano, pasando por la Palma hasta salir a El Limón, donde atravesaban el rio Tocuyo.

Primeros Vehículos.

                Los primeros vehículos que llegaron a Santa Inés fue por los años 1948-1949, procedentes de Matatere y las primeras personas de aquí, que compraron vehículos fueron los hermanos Francisco y Rafael Torres Conde.

Origen del Nombre de Santa Inés

                En cuanto se refiere al Origen del nombre de  la población de Santa Inés, aunque existen varias versiones, nos basamos en la versión aportada por dos conocedores auténticos de la fundación de esta importante población urdanetense, que nos han aportado al respecto, son ellos: José Cayetano Suárez, nacido en la antigua manzana denominada  El Maporal situada en la parte alta de Parupano Sur, el 10 de diciembre de 1892, hijo de José Camilo Díaz, oriundo de la población de Duaca y de María Celestina Suárez, descendiente de familias tocuyanas, y murió en el caserío El Cocuyal (Parroquia Moroturo) el  año 2002, a la edad de 110 años, todavía con su lucidez mental bastante clara, y Carlos Peña, Nacido en la Manzana denominada “La Vejiga” en el año 1919, hijo de la señora Crecencia Peña, quien se dedicaba en aquellos años al oficio de la costura y fundó su conuco en el sitio donde hoy funciona la estación de servicio “CORPI Unidos”.

                El señor  José Cayetano Suárez nos cuenta que llegó al sitio donde se funda Santa Inés, en compañía de: Rufino Peña, Crecencia Peña, Tomás Suárez, Roso Peña y Benigno Delgado, no recuerda la fecha pero da pistas muy importantes sobre la fundación de Santa Inés.

                Los señores José Cayetano Suárez y Carlos Peña, fueron testigos presenciales de la fundación de Santa Inés, y aseguran que este nombre viene de que un día estaban Rufino Peña Y Vito Peña, conversando sobre el nombre que le pondrían al sitio, mientras Rufino Peña sostenía en sus brazos a una niña de escasos meses llamada Inés, le dice a Vito Peña lo que textualmente, a continuación transcribo de una entrevista grabada al señor José Cayetano Suárez, realizada el 12 de marzo del año 2001, cuando lo visité en compañía del amigo Eustaquio (Toco) Vargas), donde categóricamente afirma:

   María Yánez tenía una muchachita y taba pequeñita y él dijo: vamos a pone así, Santa Inés, por que ella se llama Inesita…ahí fue donde vino a pone así… pero entonces Benigno dijo… vamos a poné eso aquí… últimamente… Pero, el primero que puso a Santa Inés, fue Rufino Peña, por la muchachita, que ojalá se mandara a buscar… ella ta aquí…En Caracas. Inesita.” Y continúa ratificando con mucho énfasis: “Aquí Vamos a poné así…” En esta parte de la conversación Cayetano Suárez  entona una melodía infantil característica, que  según él utilizó Rufino Peña “sobando la niña, vamos a pone aquí, Santa Inés Porque ella se llama Inesita” que tenía en brazos y termina José Cayetano, afirmando: “Después que llegó Benigno y dijeron que como se llamaba ahí… y dijo a Benigno que Santa Inés… El Nombre vino por ellos dos, pero, el primero que lo puso fue Rufino Peña por la muchachita que se llamaba Inesita… Hija de María Yánez. (Entrevista, marzo 2002).

                Ahora veamos la versión del señor Carlos Peña en forma textual y exacta de entrevista grabada que la contiene:

Vamos a poné esto Santa Inés del Monte, decía Rufino. El nombre de Santa Inés se debe  a la niña Inés, a esa Inés…por esa Inés se sabe cuantos años tiene esta vaina… Esa carajo estaba recién nacía y era hija de Roso Peña, el tío mío… Exactamente cuando estaban haciendo los conucos. (Entrevista, marzo 2002).

Consideramos estas versiones como verdaderas por que  han sido contadas por dos testigos presenciales de la fundación de Santa Inés.

      Es importante destacar que en cuanto al nombre de Santa Inés existen varias apreciaciones anecdotarias, que  merecen  respeto, pero no las incluyo aquí ya que he considerado con bastante veracidad la versión expuesta por Suárez y Peña. En posteriores trabajos me referiré a ellas.

Reflexión Necesaria

                En cuanto a lo que se refiere a la fundación de Santa Inés, sí quiero aclarar que se han manejado diversas hipótesis, algunas de las cuales voy a exponer a manera de comparación analítica, a fin de facilitar la verdadera comprensión que nos permita llegar a la verdad auténtica que es el interés primordial de este ensayo.

                Me he permitido exponer la hipótesis del padre Renzo Begni, (1978) quien escribe un artículo de prensa titulado, “Fundación de Santa Inés” en su columna  “Historia Menor” en el diario “El Impulso”,  de fecha  25 – 12 - 78       donde dice:

      “Unos vecinos que vivían en Cerro Azul bajaron de ese monte para venir a construir sus casas en esa grande montaña sin nombre, que es el actual territorio donde surge Santa Inés. Una noticia segura y confiada por todos, es que el primero que vino a poner su conuco y fundar derecho de propiedad (…) es el Sr. Benigno Delgado (…) era el primero que se establecía allí y puede considerarse el fundador de Santa Inés, aunque no pensaba en fundar ningún pueblo” (Renzo Begni 1978). (El resaltado es nuestro)

                Esta versión sin ánimo de desvirtuarla, quiero decir que comparándola con la versión exacta de los primeros fundadores, no es tan fidedigna como pareciera, ya que hay pruebas irrefutables, muy serias que echan por tierra, lo que afirma el Padre Renzo, ya que ellos demuestran que fue en el año 1926, entre los meses de enero y febrero que llega un grupo de personas, que vienen procedentes de las Manzanas La Vejiga y La Sonrisa a explorar la parte Este de La Quebrada La Vejiga (hoy La Palmita), y fundan allí sus conucos, siendo ellos: Rufino Peña, Vito Peña, José Cayetano Suárez, Manuel Peña, Tomás Suárez, Crecencia Peña y Benigno Delgado. Se demuestra aquí que no fue Benigno Delgado “el primero que vino a poner su conuco y fundar derecho de propiedad”. Benigno Delgado integraba un grupo de personas, como lo acabamos de ver en este mismo párrafo, que vienen a fundar sus conucos, como está demostrado por José Cayetano Suárez, Carlos Peña y muchos otros habitantes de Santa Inés que confirman esta versión, por ser conocedores de la materia y por ser nativos de esta población, como es Rafael Torín, que repetidas veces ha contado estas versiones que pertenecen a la tradición oral y que de paso son reales. Tampoco “era el primero que se establecía allí”, Benigno Delgado no hizo casa, y no vivió en Santa Inés, por lo menos entre  los años 1926 y 1931, tenemos suficientes pruebas, él sólo hizo su conuco en el sector donde hoy, está la Plaza Bolívar, la sede de los Poderes Públicos Parroquiales, La Sala de Rehabilitación y sus alrededores.

                La primera casa de bahareque la construyen en 1926, posiblemente entre los meses de mayo y junio ya que para estos meses la cosecha estaba próxima a la recolección y por razones lógicas había que hacer la casa o rancho, se integran a vivir en esta primera casa Rufino Peña, su hijo Tomás Peña, su hermano  Roso Peña, su Mujer María Yánez y su pequeña hija Inés, que es de esta niña que se toma el nombre para denominar el sitio; Santa Inés Del Monte”

                Los demás hicieron sus conucos, y sus casas las hicieron tiempo después, a partir del año 1931, excepto Benigno Delgado y José Cayetano Suárez que no hicieron casas, ni en ese primer grupo familiar, ni en el que llegó en 1931, siguieron viviendo en La Palmita, y venían a atender sus conucos en Santa Inés, es más, todavía en diciembre del año 1935, don Benigno Delgado  vivía en La Vejiga, que en esa fecha fue nombrado Jefe de ese Caserío a raíz de la muerte de Gómez , cuando el Jefe Caserío Gomecista, Francisco Álvarez, conocido con el apodo El Andino, tuvo que salir en forma clandestina según la versión de los antiguos habitantes.

                Pero recordemos que esta misma gente nos informa que el sitio hoy denominado El Alto de Santa Inés fue fundado en el año 1912, por Emiliano Espinoza y otras dos o tres familias que se asentaron allí y le adoptaron el nombre de “Ayacucho” a ese sitio que a partir de allí se convirtió en Manzana del caserío San Rafael de Arenille.

                De esta manera podemos ir aclarando las cosas respecto a la versión escrita por el Padre Renzo, la cual es contradictoria, si analizamos cuando afirma que:  “(…) el primero que vino a poner su conuco y a fundar derecho de propiedad (…) es el Sr. Benigno Delgado”, que es un criterio del Padre que carece de veracidad, ya que no fue Benigno Delgado sólo, quien vino a poner su conuco, sino que con él vinieron seis personas más, que no las menciona el P. Renzo,  y sólo dice: “(…) era el primero que se establecía allí y puede considerarse el fundador de Santa Inés”. En cuanto si se puede o no, considerarse  fundador, yo, en mi humilde posición, en relación a este concepto histórico, y con el respeto merecido, puedo decir que se debe considerar cofundador de Santa Inés, con el resto de quienes le acompañaron a fundar los primeros conucos,  que dieron origen a la población Santa Inés del Monte, o que a este grupo de pioneros se les llame fundadores con criterio colectivo, y no en forma individual ya que cuando ellos llegaron aquí , lo hicieron juntos y no separados y llegaron con los mismos fines y no contaban con jefe alguno, o líder en particular.

                Esta ligereza involuntaria del Padre Renzo, reconociendo su buena intensión y su acuciosa preocupación por difundir  nuestra historia, ha traído consecuencias para la interpretación real de nuestra historia local, pues, se institucionalizó la versión de que Benigno Delgado es el Fundador de Santa Inés, pues, la fundación de Santa Inés es un hecho espontáneo, colectivo e impremeditado por un grupo de siete personas incluyendo a Benigno Delgado que llegaron a fundar sus conucos en la parte Este de La Quebrada La Vejiga y le pusieron el nombre de Santa Inés Del Monte.

                No quiero con esta aclaratoria refutar las valiosas informaciones del P. Renzo Begni, que mucho han valido, ya que es el primer material histórico de nuestra comunidad que sale a la luz pública, lo cual fue creído por muchos lectores y refutado por otros, lo que nos impulsó a realizar con mayor profundidad la investigación que aparece en el presente Ensayo


[1]Un arreo estaba compuesto por siete o nueve burros o mulas que servían de transporte de caga.

[2]He venido utilizando en el desarrollo de este ensayo la palabra Arenille, para referirme al caserío San Rafael, ya que en esa época y aún hoy, algunas personas, sobre todo las mayores, lo pronuncian así, también por haberla observado en documentos oficiales y por que me parece un vocablo indígena del idioma ayamán que se compone de dos vocablos: “areni” que no sabemos su significado,  y “ ye” que significa en el idioma ayamán; lugar, sitio, pueblo. (nota del autor).

 


[1]Medida de capacidad equivalente a 300 kilos (seis sacos), utilizada por los campesinos de la época.

 

 
Cuarta Parte

                        Costumbres Diversiones, Gastronomía y Faenas

                Una de las más sólidas costumbres de aquellos primeros pobladores, era el alto espíritu de solidaridad que entre ellos pudo existir cuando algún vecino padecía alguna enfermedad o cualquier momento calamitoso, sobre todo en las enfermedades, todos acudían con mucha solidaridad, característica muy particular de nuestros campesinos, que aún  en muchas poblaciones de nuestra parroquia todavía se practica. El P. Renzo Begni, (1978) en cuanto a las diversiones de aquel tiempo nos dice:

                Con respecto a las fiestas eran muy sencillas. No había el bochinche de ahora ni tampoco los juegos y divertimientos. Solamente el trompillo y todos participaban en los actos religiosos. Pero sin embargo en la época de Semana Santa los muchachos se reunían en los tradicionales juegos de trompos y también realizaban la quema de Judas el Domingo de Resurrección. (Artículo de Prensa).

                La gente era muy religiosa. En tiempo de las fiestas de Aguada Grande y semana Santa se trasladaban hasta allí, para asistir a las ceremonias litúrgicas y bautizar a los niños, donde pernoctaban hasta terminadas las fiestas. También acudían a las fiestas de San Rafael de Arenille, que consistía en realizar rosarios cantados en diferentes casas de familias, todas las noches durante el festejo de estas fiestas religiosas que duraban nueve días , conformando así una novena de rosarios cantados que era siempre la promesa ofrecida a San Rafael Arcángel. Para ese entonces no existía capilla en el Caserío.

                Según Ismael Torín:

                         En el año 1940, los habitantes de Santa Inés se divertían con una vitrola que existía en la comunidad y un conjunto de violín que llamaban “Conjunto Quiroz, y lo dirigían   Vito Peña y Rafael Meléndez. Pero ya en el año treinta venían músicos violinistas de Matatere como eran: Emilio Sánchez, Luis Sánchez y el conjunto de Marcial Perozo, que venía todavía muchacho, y ya tocaba el violín. (Entrevista, 2001)

                Tiempo después en los años cincuenta, según Víctor Suárez: Los jugadores pasaban el tiempo en un bolo que estaba ubicado en el sitio donde hoy está la “Plaza de Los Músicos”, en la entrada vía Moroturo, y en la época navideña salían de “Las Tres Topias”, Saturno Vargas y los hermanos Sánchez, con un conjunto de parrandas, también realizaban El Baile De los Locos, el 28 de diciembre. Existía un bolo y una gallera en Las Tres Topias que atendía Guillermo García. (Conversación año 2000)

                En las primeras horas de la noche las familias se reunían regularmente en el patio de la casa o en la sala, a la luz de una fogata o de una lámpara rudimentaria de Kerosene o la más moderna que era de gasolina, o simplemente en el patio, bajo el cielo estrellado e iluminado por el faro lunar en noches de plenilunio, donde contaban, los mayores, sus andanzas por la vida, la historia familiar  a lado de los jóvenes,  mientras los más chicos bochincheaban y practicaban algunos juegos de la época y hacían adivinanzas y contaban cuentos de la fabula, mitos e historias de viejos sucesos y acontecimientos. Aprovechaban un ameno compartir en familia y hasta con algún visitante o viajero que estuviera de paso, que hospedaban con hospitalaria solidaridad. Contaban experiencias y tradiciones de los antepasados al igual que cuentos y chistes cargados de humor y picardía que hacía a todos caer e estado animado de risas, nunca faltaban los refranes, las fábulas y acertijos, y los cuentos de terror que hacían recoger a la muchachada alrededor de la madre o la abuelita, mientras contaban hazañas de aparecidos, duendes, brujas y lloronas, elementos que formaban parte de la vida diaria en aquella gran selva poblada de encantos, palacios y placeres; aguas vivas, ruidos misteriosos, gigantescos y milenarios árboles que servían de aposentos de aquellos seres extrasensoriales, celosos guardianes ecologistas, muy respetados por aquellos habitantes y sobre todo por los niños y jóvenes de la época.
“El baile que más se practicaba en las fiesta familiares era el baile de “la bamba”  que consistía en  que los músicos en medio de la pieza paraban , entonces uno de los hombres tía que dirigirle a su pareja un verso, y si no lo hacía entonces la mujer, como penitencia le tomaba una prenda la más común era el sombrero y para devolverle la prenda el hombre tenía que darle una bamba.[1]  También  nos contó que  los jóvenes en ese tiempo cuando se enamoraban y debían ausentarse por motivos de viaje, por algún tiempo, hacían uso de su inspiración e improvisaban para darle la despedida a la novia y poderle dar rienda suelta al sentimiento lastimero, alguno lo hizo así”:

Adiós mi cara e´ mi alma                                                                   

Dame un beso que te pido

Como un recuerdo querido

Que yo partiré mañana

Ya me voy pa ´nuestra alianza

Siempre con la esperanza

Que firme te has de portar

Mientras yo he de regresar.
El Sr. Víctor Suárez (VICSUA), nos declama unos versos que se los atribuye  aun señor llamado Rafael Arteaga, cuando andaba en busca de un buen trago de cocuy, que también se fabricaba aquí, y según existía un negocio donde lo vendían que llamaban “Tres Botellas”, que según él, “era por los alrededores donde hoy está el Comando de La Guardia Nacional” y dice:

Pasé por los cuatro puentes

Donde llaman Tres Botellas

Le iba siguiendo la huella

Al picarazo aguardiente.

 

Pasé a un negocio al frente

Y no me dieron razón

Y en las tres botellas son

Donde se esconde el ratón.
 

Nos explicaba el amigo Suárez, que los cuatro puentes que se mencionan en los versos, son los cuatro puentes que existe en el tramo de la carretera que abarca la población de Santa Inés.

Gastronomía:

                En cuanto a las costumbres gastronómicas, su alimentación era variada,  todo lo que se consumía era muy natural; la arepa ya fuese de maíz pelado, pilado o maíz sarazo sancochado, la hallaquita de maíz jojoto, la cachapa, verduras en abundancia, huevos de gallina criolla fritos en manteca de cochino ya que el aceite era  escaso y, el tradicional sancocho de gallina siempre estaba presenta a la hora de comer, el apetitoso chicharrón de cochino, al igual que la carne de venado, lapa, cochino de monte, picures, paujíes, guacharacas y otros animales silvestres, que los había en cantidades y muy fácil de cazar, y para endulzar sus postres y el café utilizaban la miel de abejas que la había en todos lados, y el guarapo de caña que ellos mismos extraían moliendo la caña en una “quijada” o “machucón” de madera. Este guarapo también lo ponían a fermentar y  cuando estaba bastante fuerte lo consumían como licor.

                En los tiempos de Navidad no faltaba la tradicional hallaca, también conocida en esa época como “tamare” y la chicha de maíz endulzada con papelón y aliñada con clavos dulces, anís  y canela, que era lo que se ofrecía a los familiares y amigos que hacían sus visitas. De igual manera en Semana Santa, la tradición alimentaria era la mazamorra simple, también de maíz, mejor conocido como manjar o majarete, acompañado de dulces diversos; de lechosa, batata, plátano y de coco cuando conseguían.

                La chicha también se brindaba en el rito de “las lloras”, que realizaban nuestros primeros pobladores para rendirles tributo a los familiares difuntos, en la noche del día primero de noviembre para amanecer el día dos, día de los difuntos. Esta tradición, todavía hay algunas familias que aún la realizan, a pesar de que ya está muy olvidada.

                En aquellos tiempos la gente se levantaba muy temprano, ya a partir de las cuatro de la mañana, las mujeres tenían hecho el café y las arepas amanecidas y las tostaban en las brasas del fogón para ser consumidas con café negro o con leche de cabra, mientras los hombres amolaban los machetes y las escardillas con piedras espaciales que seleccionaban para tal fin.

                El café que se consumía era producido en las haciendas de Parupano, que por mucho tiempo gozó de fama por ser el mejor café venezolano para la exportación, que cosechaban y guardaban en “parapara” para el consumo diario que trillaban en una piedra o pilón de madera para ser tostado en budare y molido en piedra.

                Para esa época el plato favorito en el almuerzo era el sabroso sancocho de gallina con mucha verdura y una enorme arepa de maíz  que a veces llegaba a pesar hasta un kilo, que las llamaban “tumbabudare”. Para moler el maíz lo hacían en piedras y para cocinar las arepas lo hacían en budares de barro cocido, elaborados por mujeres artesanas que existían para la época. Para pilar el maíz usaban el pilón de madera.

                En el desayuno preferían siempre la caraota refrita con manteca de cochino acompañada de yuca o arepa amanecida y en la cena acostumbraban degustar, la carne frita de marrano o animales silvestres.

                La alimentación en aquellos tiempos era variada ya que cada quien producía su comida en el conuco como era: el maíz que lo guardaban en trojas, la caraota, el quinchoncho, tapirama, chivata, tronconera, caraota chipeña, frijoles, (a todos estos granos les llamaban “pira”[1]), batata, Caña de azúcar, apio, ñame, ocumo, cambur, patillas ahuyamas, etc.

                Para conservar durante todo el año los frutos no perecederos, construían una troja de madera redonda, situada en la cocina justo sobre el fogón, aplicando un sistema de ensilado que denominaban enrejado, que consistía en guardar las mazorcas de maíz a media hoja alineadas una sobre otra hasta ensilar varias filas y columnas,  con la finalidad de que fuesen protegidos de los insectos, por el humo de la leña, y de esa manera se garantizaba la alimentación familiar durante todo el año.

                En cada casa había un corral de gallinas, marranos, pavos, patos y algunas cabras lecheras, fundamentalmente para la alimentación de los niños.

                La mayoría de las familias, tenían en algún lugar del patio un “machucón” de madera o “quijada” para moler la caña y extraer el jugo que luego hervían hasta convertirlo en “melado” o "melcocha” para endulzar los alimentos.

                Cuando una familia sacrificaba un animal; el marrano que era el más preferido, en señal de solidaridad era repartido entre el resto de las familias y esto le tocaba a cada una de las familias todos los fines de semana, por lo que se decía que “a cada cochino le llegaba su sábado”.

                Las amas de casa, a parte de preparar los alimentos, también tenían arduas tareas que cumplir, atender los animales, participar en la siembra y demás labores agrícolas, recoger las regueras de la cosecha y el “purcatéo”. Cerca de la casa tenía un  “cercado” que ellas mismas construían para sembrar algunas plantas condimentales y medicinales que utilizaban en el uso diario, tanto en la medicina casera y en la cocina. Las plantas medicinales más utilizadas eran: la artemisa, pasote. Manzanilla, mejorana, escobilla, mastuerzo,  hierva buena, achicoria, malojillo, poleo, anamú, entre muchas otras planta. Para condimentar las comidas sembraban. La cebolla de rama (cebollín), orégano,  cilantro, cilantro de poso, tomatico silvestre, ají picante y dulce, ají chirere o chirel que es el ají silvestre que aún todavía se encuentra en nuestros matorrales, ajo, cebolla, etc., también sembraban el quimbombó y recogían la brusca silvestre para hacer una bebida muy deliciosa que preparaban con leche y aliños dulces, que sustituía al café.

                A las mujeres también les tocó muchas veces, cargar leña, y agua en tinajas de barro cocido que se colocaban sobre la cabeza, apoyada por un rodillo que ellas elaboraban con cepo y hojas cecas de cambur: cargando con una gran destreza, que podían caminar un largo trecho desde el sitio del agua, que regularmente era lejos, hasta la casa, sin necesidad de utilizar las manos.

                Las personas cuando tenían que viajar a cualquier parte, a realizar alguna actividad, sobre todo comercial, el transporte de carga eran los arreos de burros, los caballos y mulas para cargar y montar, y se preparaban para hacer sus paradas, donde aprovisionaban de su tradicional avío, que era el bastimento necesario para el viaje que consistía en varias arepas grandes de maíz, papelón, Queso y harina de maíz amarillo tostado, todo lo echaban en una marusa construida de fibra de cocuiza o dispopo

                También era frecuente llevar una camaza de suero y una tapara encabuyada para el agua de consumo durante el viaje.

                El transporte del agua se hacía en burros utilizando barriles de madera que habían de varios tamaños, y los más comunes eran los llamados  “cuarentanos” y eran llamados así porque almacenaban cuarenta litros de agua.



[1]Esta palabra proviene de que nuestros indígenas llamaban pira a la planta que hoy conocemos como bledo , que era utilizada como alimento que fue sustituido por los granos, caraota , frijol, quinchoncho, etc.

 

[1]Moneda de plata equivalente a dos (2) bolívares, de circulación en aquella época.
 

Quinta Parte

Sucesos Más Relevantes a partir del Año 1950

Primera Misa Oficiada En Santa Inés.

Según la señora Aurora (Lola) Pineda, habitante de Santa Inés desde el año 1940: En el año 1950, Fue realizada la primera misa en honor a nuestra patrona, La Virgen Santa Inés, por el Padre Otero. En casa del señor Desiderio Córdoba, mejor conocido como Yeyito Córdoba,  casa que aún existe en la Avenida Benigno Delgado en el sector Ezequiel Zamora. En los años siguiente hasta 1958, las misas fueron oficiadas en casa de la familia Pacheco López. (Conversación, año 1999). Aunque Luisito Pacheco me contaba que la primera misa  que se realizó en Santa Inés, en este sitio no fue en honor a la virgen Santa Inés, sino una misa de promesa por parte de la familia Pacheco, que aprovechaban que el Padre Otero venía de paso de realizar las misas de santa Rosalía de Palermo en Moroturo, que se realizaban con mucha dificultad.

Y en cuanto a las primeras fiestas patronales en honor a la Virgen Mártir Santa Inés fueron realizadas en el año 1954 y se realizaron en la casa de la Familia Pacheco, hasta el año 1969, cuando se inaugura la actual Iglesia Católica de Santa Inés.

 

Primera Escuela en Santa Inés.

                Fue en el año 1939 cuando funcionó la primera escuela en Santa Inés, siendo la maestra una señora de Aguada Grande, llamada Lucila Mosquera de Coronel, pero es a partir de 1958 que  la escuela tiene su sede propia, siendo su primer Director el Profesor Víctor Manuel Romano Mosquera, y es denominada como “Escuela Nacional Doctor Francisco Antonio Carreño” y las primeras maestras que iniciaron esta  Escuela fueron: María Josefa Colmenares, Graciela Isabel Sánchez  y Carmen María Rivero de Ramírez. ( Ministerio de Educación Resuelto fechado el 1º-11-60)

 Primera Organización Comunitaria.

                El señor Iginio Camacaro quien llegó a Santa Inés en el año 1931 nos informó que: En el año 1955, se constituyó el primer órgano representativo de la comunidad, que se denominó  “Junta Pro Fomento de Santa Inés” que tenía como función luchar por la solución de los problemas de la comunidad, el progreso y el desarrollo de la misma, y estaba integrada de la siguiente manera: Efraín Paredes (presidente), el padre Roger, Julio Oropeza, Luis Pacheco Rojas, Iginio Camacaro, Ángel González y José Tomás Colmenares (Entrevista, 1979).

                Las primeras diligencias que se propuso hacer esta Junta, fue emprender la campaña por la recolección de fondos para la construcción de la iglesia.

                Según el señor Julio Oropeza habitante de Santa Inés en el año 1957 rindió a la prensa regional las siguientes declaraciones

                “Hace pocos días se constituyó una junta que viene trabajando tesoneramente por construir un nuevo acueducto, y que ahora presidida por él y los señores Rafael Torres Conde, Luis Pacheco Rojas, Iginio Camacaro, señora Carmen de Ramírez, Agustín Oropeza, Néstor Meléndez, Abel Torres, Omar Meléndez Giménez, Manuel Cordero, Salvador D´Lima, Rafael López, Angel Ramos y Angel González, viene dispuesta a lograr la construcción de la capilla - nos es muy placentero decir - dijo el señor Oropeza contar con 5.000 bolívares, para hacer la obra de gran significado espiritual para la vida de este pueblo. Señaló en esta nota de prensa que los pobladores de Churuguara y Mapararí también se han sumado a la colaboración para la construcción de la capilla de Santa Inés. (El Impulso, 02 / 12  1957).

 Luego, y según carta firmada por Julio Oropeza de la cual poseo fotocopia que me obsequió Osier Díaz, por pedimento de esta junta directiva, incorporan a la misma, al señor Jesús Díaz, también habitante de esta comunidad y  que también fue administrador del acueducto por mucho tiempo, y según Rafael Torín, el Tesorero de esta Junta fue el Sr. Manuel López, que no aparece en la declaración de prensa, que da Julio Oropeza,  ni es citado por Iginio Camacaro.

Construcción De La Iglesia De Santa Inés.

                En el mismo año 1957, se comenzó a construir la iglesia, con aportes, fundamentalmente de la comunidad de Santa Inés, al igual que de otras comunidades y también del gobierno regional, fue terminada esta iglesia a finales del año 1958, y la inauguración se realizó el 21 de enero de 1959.

Según el Catálogo de Patrimonio Cultural del Municipio Urdaneta, (2007), cuya estructura se especifica de esta manera:

 

Su estructura es de bloque y cemento, y en la fachada principal destaca el portón de acceso principal con arco, sobre este, una moldura lisa horizontal donde se apoya un frontón curvilíneo. En el mismo plano de esta fachada, adherida al muro lateral derecho, se levanta la torre de campanario con dos niveles, ventanas con arco y culmina con techo a cuatro aguas con una cruz. Posee además puerta de salida lateral también con arcos. La iglesia es de una sola nave, tiene 20 metros por 10 de ancho, y una sacristía. Internamente, alberga una colección de imágenes religiosas muy valoradas por la comunidad. (p.37).

Reconstrucción De La Iglesia

            Hoy esta estructura se ha modificado y presenta una fachada de tres puertas principales, el Portón  Central y dos laterales de menor tamaño, ya que le han sido construidas, dos nuevas naves y otro campanario de igual dimensión y características que el primero, por lo que en este mes de enero  (el 21, día de la Virgen Mártir Santa Inés) será reinaugurada.

                La primera imagen de la virgen Santa Inés fue donada por el señor Julio Oropeza, luego Efraín Paredes donó la actual imagen, la cual fue enviada  desde España: siendo éste, Cónsul de Venezuela en ese país.
 

En el mismo año 58, se instaló el primer alumbrado eléctrico que funcionó en Santa Inés, a través de una planta eléctrica  instalada en la Carretera Vieja (hoy Avenida Benigno Delgado) y funcionaba desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche y el operador de la misma era el señor Marcos Chirinos.

El Acueducto De Santa Inés.

                El Primer acueducto de Santa Inés fue construido en el año 1958. El depósito fue construido en el área donde hoy funciona la Sala de Rehabilitación de Barrio Adentro, donde todavía existe y el agua era traída por tuberías desde la toma de La Palmita, este acueducto fue hecho por el pueblo con aporte de cuatrocientos bolívares que aportó la Junta Comunal de Aguada Grande, antes de este acueducto existía un poso con molino de viento en el sector del mercado, al parecer este fue hecho en los años cincuenta o antes, pero hasta donde hemos investigado en la Gaceta Oficial del Estado Lara número 1270, de fecha viernes 9 de mayo de 1941 página 2 aparece un Decreto, que me facilitó el porta Queràles, y que transcribo textualmente:

DOCTOR HONORIO SIGALA,

Presidente del Estado Lara,

DECRETO:

Artículo 1°. Procédase a la perforación de un pozo tubular, previsto de su correspondiente molino, en el Caserío SANTA INÉS, Municipio San Miguel del Distrito Urdaneta, con el fin de dotar de agua potable al Caserío en referencia.

Artículo 2°. Los gastos que ocasione la ejecución del presente Decreto, serán pagados por Tesorería General con cargo al Capítulo XI de la Ley de Presupuesto de Rentas y Gastos Públicos.

Comuníquese y publíquese.

Dado, firmado,  sellado y refrendado en el Palacio de Gobierno del Estado Lara, en Barquisimeto, a los cuatro días del mes de abril de mil novecientos cuarenta y uno. ==Años: 131° de la Independencia y 83° de la Federación.

(L. S.)                                                             HONORIO SIGALA.

Refrendado.

El Secretario General de Gobierno,

(L. S.)                   Amador Octavio

 

 

El Ambulatorio, El Primer Enfermero y Los Primeros Médicos.

                El señor Teófilo Cordero, quien fue comisario y auxiliar del Jefe de caserío en Santa Inés en sus amenas conversaciones nos refirió que:

                El primer dispensario fue construido en 1959, siendo el primer enfermero Chiche Arráez. El primer médico que atendió el dispensario de Santa Inés fue el Dr. Reinoso, médico residente de Aguada Grande y atendía consultas médicas aquí un día a la semana.

                Por diligencias de luchadores sociales de la comunidad, como fueron: Encarnación Galíndez, Dionisio Martínez y él mismo, (Teófilo Cordero), en 1960, llegó el primer médico residente para Santa Inés: el Dr. Joaquín Delgado, de nacionalidad española. Este médico, después de un tiempo fue sustituido por el Dr. Ramiro Quiroga, boliviano, quien realizó importantes aportes para la comunidad durante su estadía aquí. (Entrevista, año 1979).

Primeras Viviendas Rurales

                Durante los años de la década sesenta se aprecian destacados signos que se involucran en desarrollo de la comunidad. Fueron construidas las primeras viviendas rurales por Malariología, en el año 1966 y para la construcción de las mismas, el terreno fue donado por el Sr. Luis Pacheco Rojas, lo que hoy conforma el sector “28 de Marzo”, que al inicio según Luis Pacheco López se llamó Barrio Vietnam.

El Deporte En Santa Inés.

                Se desarrolló el deporte y se construyó el estadio que hoy lleva el nombre de Cruz María Queráles, se construyó el Club Bolivia, hoy patrimonio de la comunidad, todo bajo la asesoría del Dr. Ramiro Quiroga.

Creación De La Parroquia Eclesiástica.

                El  año 1969. Concretamente el 16 de noviembre, fue creada la Parroquia Eclesiástica Santa Inés-Santa Rosalía, con asiento en Santa Inés, por Decreto de Monseñor Críspulo Benítez, Arsobispo de Barquisimeto, siendo el recordado Padre Renzo Begni el primer cura párroco.

Desarrollo Poblacional y Económico

                Los años sesenta representan para Santa Inés una época de crecimiento poblacional, desarrollándose en forma acelerada, un esquema anárquico en su formación. Se constituye el Asentamiento Moroturo donde se implantan nuevos métodos de producción, basados en la tecnificación de los cultivos, sustituyendo los tradicionales métodos  legados por la ancestralidad indígena ayamán y en gran medida se sustituye el conuco por la parcela.

                Este cambio de método donde se imponen la tecnología y la aplicación de agricultura  basada en la revolución verde, (que mucho daño ha hecho a nuestro entorno ambiental), se hace repercutir en los estados vecinos, sobre todo del sur del Estado  Falcón, (Territorio Ayamán) desde donde ingresan una gran porción de familias que vienen en busca de una “mejor forma de vivir”.

                Toda esa gente e instala a vivir en Santa Inés, Moroturo y otras poblaciones cercanas y es por eso que en el transcurso de esta década es cuando se comienza a registrar un gran crecimiento poblacional, destacándose importantes signos que involucran en forma directa el desarrollo comunitario y socio económico de  todas estas comunidades, fundamentalmente Santa Inés.

Despertar Comunitario.

                 De esa manera Santa Inés se enrumba hacia la década de los años setenta, lo que puede considerarse como los años del despertar comunitario. Los habitantes de Santa Inés comienzan a darse cuenta de la importancia que reviste para esta comunidad el rol de ponerse frente al medio económico, político y social. Es cuando se comienza a palpar el surgimiento de nuevas inquietudes, enmarcadas dentro del contexto de la lucha social, donde surge una abierta manifestación de ardiente deseo de superación, y es precisamente cuando se aprecia el diligente accionar, en que los representantes comunitarios del momento, conjuntamente con el pueblo, se aprestan con emotividad, a la enérgica lucha por el intento de lograr metas de progreso, donde se destaca el trabajo que se realiza por la creación del Municipio Moroturo.

Creación del Municipio Moroturo

                La idea de la creación del Municipio Moroturo, venía tomando forma desde el año 1958, cuando los habitantes de Santa Inés comienzan a organizarse en función de tal aspiración.

                En abril de 1963, aparece un remitido en la prensa regional donde los habitantes de Aguada Grande se dirigen al Presidente de la Asamblea Legislativa del Estado Lara, haciéndole ver públicamente el peligro de separación del Municipio San Miguel, si es creado el Municipio Moroturo. Veamos parte del contenido del remitido, publicado en el Diario El Impulso, fechado en Aguada Grande, el 4 de abril de 1963:

   El inminente rumor público y comentarios de la colectividad entera (…) así como también publicaciones de prensa en relación a la posible creación del Municipio Santa Inés (…) con sobrada razón ha inducido a dirigirnos a ese honorable cuerpo legislativo para llevar hasta el mismo nuestra resolución de protesta y espíritu de oposición por tan impresionante creación del Municipio (…) la que además de resultar extemporánea, resulta también lesiva a la economía del Estado y por ende a

 

la del país; y más lesiva, resulta consecuencialmente fulminante la desaparición del hoy Municipio San Miguel, ya que este la mayor parte; o sea el setenta por ciento (70%) de su población, existe en el caserío Santa Inés y adyacentes, que son alrededor de diez caseríos; (…) y sin exageración alguna equivalen dichos caseríos, tanto por su intensidad y proporción numérica, como por sus reservas naturales y producción agrícola, el porcentaje descrito del Municipio San Miguel (…). Por lo tanto, no pecamos en repetir y categóricamente sostener aquí, que tal proceder o disposición es insustancialísimo, carente de sentido económico y progresista y por lo tanto improcedente (…). El Municipio San Miguel desaparecería, porque le quedaría un total de 10 caseríos que son excesivamente pobres (…)”. (Remitido de Prensa: “El Impulso abril”, 1963).            

                Así se expresaron públicamente los habitantes de Aguada Grande en el año 1963. Pero nueve años después, el 20 de mayo de 1972, es cuando se constituye en Santa Inés la Primera Junta Pro Municipio, quedando integrada de la Manera siguiente: Luis Pacheco López, Presidente; Máximo Toribio Salero, Vicepresidente; Carlos Vargas, Secretario General; Pedro Sánchez, Adjunto; Otto Pineda, Secretario de Finanzas; Julio Guillermo Colina, Adjunto; Germán Torres Freitez, Secretario de Relaciones públicas; Petra Palmera, Secretaria de Actas y Correspondencias; Vocales: Santana Escobar, Ángel González y Encarnación Galíndez.

                El 23 de mayo del 72 la Junta Pro Municipio organiza su primera gran comisión hasta la Asamblea Legislativa del Estado Lara, en Barquisimeto. Después de entrevistarse y hacer formalmente el planteamiento de  solicitud de la creación del Municipio Moroturo y oír la receptiva respuesta en palabras muy esperanzadoras del Presidente del Cuerpo Legislativo Larense, el profesor Rafael Soto Loyo, quien expresó su categórica disposición y deseo de hacer realidad esa gran aspiración de la comunidad de Santa Inés y Moroturo, el nutrido grupo de personas desfiló hasta la Gobernación del Estado, a fin de dar a conocer al ciudadano Gobernador, el deseo de lograr la categoría de Municipio.

 

   Todas las movilizaciones y diligencias se realizaron enérgicamente. En las páginas del diario “El Impulso”, podemos leer, ya el 30 de mayo, siete días después, “se realizó una concentración masiva en el estadio de Santa Inés, hasta donde se trasladaron alrededor de cuatrocientas personas, habitantes de los caseríos adyacentes a Moroturo y Santa Inés”.

                En esa histórica concentración se hicieron presentes miembros de la Comisión Delegada de la Asamblea Legislativa, los cuales pudieron palpar el caluroso clamor popular que exigía la inmediata creación del Municipio Moroturo, expresada en la presencia de una gran masa popular.

                 De acuerdo a las informaciones recogidas en el Diario “El Impulso” aquel acto masivo se inicia al medio día del 27 de mayo de 1972:

                Tomando la palabra inicial el señor Luis Pacheco López, presidente de la Junta Pro Municipio, refiriéndose ampliamente al evento, señalando la gran importancia que revestía aquella exigencia para las comunidades morotureñas.

                Seguidamente tomó la palabra el Padre Renzo Begni, cura párroco de Santa Inés, quien con palabras emotivas felicitó a la concurrencia por la demostración que estaban haciendo, agradeciendo a su vez al Presidente de la Legislatura el interés puesto de manifiesto, mediante la visita dispensada a la población; luego intervino Máximo Toribio Salero quien suministró detalles de las gestiones realizadas y las grandes perspectivas que tenían Moroturo y Santa Inés, para ser proclamadas Municipio.

                Finalmente tomó la palabra el Profesor Rafael Soto Loyo, diputado, Presidente de la Legislatura de Lara, comprometiéndose con la nutrida concentración, a dar los pasos y toques para decretar el Municipio, diciendo: “que su regreso se producirá cuando personalmente y en compañía del Gobernador del Estado, presente con el decreto mediante el cual será creado el Municipio Moroturo con su capital Santa Inés” (El Impulso 30/05/1972)

                 Ya en el mes de junio, el Cartógrafo José Rafael Plesman, funcionario de Cartografía Nacional, se trasladó hasta Santa Inés y Moroturo para realizar el levantamiento del estudio sobre la zona de Moroturo, que determinará la situación limítrofe para la creación del Municipio, contando con colaboradores de la comunidad, entre ellos: Toribio Salero, Jorge Castellanos, Armando Sánchez y el Dr. Armando Jiménez. (diario “El Impulso”)

                Después de estos trámites y diligencias realizadas, y a pesar de la férrea oposición por parte de los pobladores de Aguada Grande, el 25 de julio de 1972, fue promulgado el Municipio Moroturo, por decreto dictado por la Asamblea Legislativa del Estado Lara  y refrendado por el ciudadano Gobernador Rafael Andes (Pepi) Montes de Oca y publicado en la Gaceta Oficial número 80 en extraordinario, de esta misma fecha.

                El día 6 de agosto del mismo año, se realizó el acto protocolar en el estadio de Santa Inés con la presencia del Diputado Rafael Soto Loyo y el Gobernador del Estado, donde con “bombos y platillos” y en medio de una gran multitud, quedó instalado el nuevo Municipio; se nombran las autoridades municipales, quedando Otto Pineda ejerciendo la Alcaldía y como secretaria fue nombrada Petra Palmera.

Acto de Proclamación del Nuevo Municipio  y Anulación del mismo

                Aquel acto de proclamación lo relata el Dr. Germán Sánchez Piña, (1974) apoderado Jurídico de los pobladores de Aguada Grande, para defender la integridad del Municipio San Miguel, ante la Corte Suprema de Justicia, de la manera siguiente:

                 Más de ciento setenta años de historia quedaron cercenadas de un solo tajo por ese espurio Decreto. Así lo estimó el Diputado Soto Loyo, y con el “acto legislativo” en la mano, se dirigió con fuerte escolta militar en compañía del Gobernador del Estado el día seis de agosto del presente año, cual cigüeña mágica para llevar a Santa Inés el resultado de este parto legislativo, el alumbrar de un nuevo Municipio en la alborada de una nueva vida y estilo republicano. Parecía todo un conquistador regresando victorioso a Roma, en carro descapotado, blandiendo en la mano un documento en blanco papel, el Decreto espurio, (p. 21). Inmediatamente subió a una especie de tribuna improvisada y se dirigió a la concurrencia, estas son las palabras textuales: “tal como lo he prometido en mi pasada visita estoy cumpliendo, y eso queda demostrado con el Decreto-Creación del Municipio Moroturo”. De un mil quinientos kilómetros cuadrados que antes era el área del Municipio San Miguel, quedó reducida a dos cientos kilómetros cuadrados. El Diputado Soto Loyo (…) haciendo trazos de cartografía sobre los despojos y jirones territoriales del Municipio San Miguel, estaba transfigurado en una auténtica estampa de Fuhrer Tropical.

                El Decreto que entregaba a los miembros de la Junta cumplía en aquel momento, prácticamente, un doble efecto: Partida de nacimiento para el Municipio Moroturo, y, de defunción para el Municipio San Miguel”. (p. 21 y 22).

 Anulación Del Nuevo Municipio

                Muy pronto todo se va a “pique”, las diligencias, comisiones, concentraciones, las fiestas, el júbilo y la emoción quedan atrás, cuando los habitantes de Aguada Grande, prestos se organizan y constituyen el “Comité pro Defensa De La Integridad Territorial Del Municipio San Miguel”:

                Sus integrantes visitaron la capital del Estado, se presentaron en la Legislatura y protestaron ante los diputados allí congregados, haciéndoles saber su opinión contraria al proyecto. Visitaron la capital de la República e importantes ciudades del país, buscando apoyo de todos los conterráneos. (p.11).

                Entonces fue cuando apelaron a la asesoría jurídica del Dr. Germán Sánchez Piña, al que le otorgan poder jurídico en nombre del Municipio San Miguel y hace gala de sus facultades como profesional del Derecho e inicia sus envestidas, pidiendo Justicia al Municipio y hace la solicitud de nulidad del Municipio Moroturo, denunciando que el Decreto dimanado por la Asamblea Legislativa del Estado Lara colide con la Constitución Nacional y la Constitución del Estado Lara, modifica los límites del Municipio San Miguel, la Ley Territorial y la Ley de División Política.

                De esta manera el Dr. Sánchez Piña, el 27 de septiembre de 1972, se dirige a la Corte Suprema de Justicia presentando un extenso documento donde expone con lujo de detalles toda la situación, haciendo hincapié en los artículos de la Constitución Nacional, la Regional y demás leyes regionales, que fueron violadas en el acto del Decreto del Municipio Moroturo.

                La Corte Suprema de Justicia, llamó a informes el 27 de junio de 1973, donde considera que la demanda del Dr., Sánchez se basa en que el Decreto impugnado viola los artículos 17, 26, 41, 45, 68, 117 y 118 de la Constitución Nacional y los artículos: 10, 11, 18, 20, 38, 39, 40, 41, 42 y 53 de la Constitución del Estado Lara (p.35)

                 La Corte Suprema de Justicia declara que la Asamblea Legislativa al sancionar el Decreto y crear un nuevo Municipio, desmembrando el consignado por la Ley, fijándole nueva capital y linderos, violó flagrantemente las disposiciones constitucionales, nacionales, haciendo tal Decreto írrito, y sin ningún efecto jurídico.

                Como podemos apreciar, esta fue la posición de la Corte, en aquel acto donde Santa Inés no tuvo defensores, lo que quiere decir que el Decreto lo habían hecho tan viciado que los padres de aquella criatura, prefirieron dejarlo morir sin remedio, sin dar la cara ante el pueblo, dejando todo el peso de las consecuencia, en los hombros de nuestras engañadas comunidades y de esta forma es que la Corte, el 18 de octubre de 1973, declara la nulidad de aquel flamante Decreto intencionalmente plagado, donde en ningún momento la Asamblea Legislativa se integró como cuerpo de legislación, para discutir la modificación de la Ley Territorial y la Ley de División Política, para poder crear el nuevo Municipio, sin embargo sólo tres de los catorce Diputados que conformaban el Cuerpo Legislativo y el secretario del mismo, se reúnen, Hacen el Decreto y lo firman, pasando por encima de la majestad mayoritaria del componente de la Asamblea Legislativa, violando las leyes y su propio Reglamento Interno, entonces, el nuevo municipio cae por su propio peso ya que era irreversiblemente ilegal, donde se avizoraba una tramoya meramente electoral que orquestaban algunos dirigentes del partido gobernante de turno.

                En la amplia exposición que el Dr. Germán Sánchez Piña, hace ante la Corte Suprema de Justicia, expresa una serie de hechos que no tienen asidero en el parámetro real de los acontecimientos, que es meritorio analizarlos en este trabajo, donde menciona que en Santa Inés “hubo un bautismo de sangre” el día del acto de instalación del Municipio, haciendo creer que hechos tan lamentables, que en verdad sucedieron, fueron producto de una contrapuesta disputa entre los habitantes del nuevo Municipio por desacuerdo en la creación del mismo, según su opinión.

                Ahora veamos cómo el Dr. Sánchez Piña, urdía aquella denuncia que presenta en su libelo de demanda, ante el máximo tribunal de la República, falseando los hechos y apartándolos de la realidad, lo cual constituyó un ultraje ofensivo para las comunidades que conformaban el nuevo Municipio, al decir en su documento, lo que más tarde publica en un folleto titulado “Justicia Al Municipio”, lo que textualmente transcribo:

Aquella misma noche el Municipio recibió un bautismo de sangre, centenares de personas protestaban en Santa Inés la Creación del Municipio y la forma como se procedió en esa tramitación y muchos se fueron  las manos con un trágico saldo de un muerto y veinte heridos.  La prensa de la capital no reseñó este hecho, pero la de Barquisimeto sí, minimizando la noticia”. (p.13).

                Es necesario, en aras de reivindicar nuestra histórica con la verdad, recalcando la aclaratoria de que esos lamentables hechos surgidos en mala hora, en ese día de júbilo, no fueron tal, como los planteó Sánchez Piña ante la Corte. Dice en primer lugar que “centenares de personas protestaron en Santa Inés la creación del Municipio”, algo que es completa y totalmente falso, nadie protestó.

                Lo que sí hubo fue una gran fiesta popular que desencadenó en una incontenible borrachera, que es muy normal y si se quiere hasta tradicional en los ambientes pueblerinos, sobre todo en aquella época. En segundo lugar habla de “un muerto y veinte heridos”. En cuanto a esto, reconocemos y lamentamos que hubo un muerto entre la borrachera, como ya dijimos, pero no la cantidad de heridos; hechos que no fueron mas que las consecuencias de la magnitud de aquella desenfrenada euforia que provocaba el júbilo, donde el efecto del exceso etílico se convirtió en un funesto anfitrión y protagonista inoportuno de aquel lamentable hecho de sangre que jamás tubo que ver con la incidencia de la instalación del nuevo Municipio, y en tercer lugar, el Dr. Sánchez dicernidamente manipula la denuncia, diciendo:”la prensa de la capital no reseñó este suceso”, pues, esto quiere decir que los hechos no tuvieron la repercusión que el experto litigante quería hacer resaltar en su denuncia ante la Corte y remata diciendo: “Pero la de Barquisimeto sí, minimizando la noticia”, esto quiere decir que la prensa regional reseñó lo sucedido con normal veracidad, pero su objetivo, a parte de solicitar la nulidad del nuevo Municipio, también era desprestigiar a las nobles comunidades morotureñas que habían sido victimas del engaño de los dirigentes politiqueros del partido gobernante de turno, y que a costa de la manipulación y tergiversación de la legítima verdad, justificaba que se estaba cometiendo una injusticia, con la creación del Municipio Moroturo, lo que constituía el desmembramiento arbitrario del Municipio San Miguel, y que en efecto así era, y que perfectamente ha podido denunciar sin necesidad de recurrir a la difamación, pues, al fin y al cabo, fue una difamación gratuita, ya que la Corte Suprema de Justicia no tomó en cuenta tales señalamientos como veremos, más adelante.

Alegatos  de  la  Corte Suprema de Justicia

La Corte alega lo siguiente:

a) para la organización del Municipio deben ser ejercidas mediante leyes y no en forma de decretos;

b) que con el Decreto impugnado no se deroga ni se reforma ninguna Ley, sólo se modifican los límites del Municipio San Miguel;

c) no se indica la razón ni el porqué de modificar los límites de ese Municipio;

d) no aparecen modificadas, la Ley de División Territorial del Estado Lara, ni las otras disposiciones legales que pudiesen colidir con el Decreto.

Y más adelante la Corte señala:

   (…) sólo aparece publicado un flamante Decreto en la Gaceta oficial del Estado Lara el 25/07/72, con el ejecútese del Gobernador del Estado Lara, cuando por elementales principios de derecho público, sólo las leyes llevan implícito la ejecutoriedad, no así los decretos.

En consecuencia la Corte asevera lo siguiente:

             La Asamblea Legislativa del Estado Lara, apartándose de la función natural y propia que es la de legislar, pretendió con ese Decreto, modificar la Ley de División Territorial del Estado Lara y creó el Municipio Moroturo, se extralimitó en sus funciones por abuso de poder y tal acto legislativo es nulo, por colidir con la Constitución Nacional y la Constitución del Estado Lara;

e)      no se dio cumplimiento en la tramitación del acto legislativo, a la disposición de la Constitución del Estado Lara; en lo que se refiere a la parte “DE LA FORMACIÓN DE LEYES”; a la formación del Decreto impugnado no se integró   el órgano de decisión del Cuerpo, debió llevar la firma de todos los diputados, y sólo fue firmado por tres de los catorce que componen la Asamblea Legislativa del Estado Lara.

Entonces la Corte declara:

(…) El artículo nueve de la Ley de División Política del Estado Lara establece que: “El Distrito Urdaneta se compone de los siguientes municipios: Siquisique, capital Siquisique; San Miguel, capital Aguada Grande y Xaguas, Capital Baragua”. En tal virtud, al sancionar la Asamblea Legislativa del Estado Lara el transcrito Decreto (…) crear un nuevo Municipio, desmembrando el consagrado en la citada Ley fijándole nueva capital y líderos violó flagrantemente las disposiciones constitucionales, nacionales citadas, haciendo a tal Decreto írrito y sin ningún efecto jurídico.

Y finaliza la Corte, diciendo:

No se hace innecesario analizar los demás alegatos del autor en apoyo a su solicitud”. (p. 40- 41).

                Como podemos observar, esta fue la decisión de la Corte Suprema de Justicia (hoy Tribunal Supremo), acto donde las comunidades moroturenses no contaron con defensores de ninguna especie, el Decreto lo habían elaborado tan viciado que los progenitores del mismo no se atrevieron a dar la cara al pueblo, y de esta forma es que la Corte, el 18 de octubre de 1973, declara la nulidad de aquel flamante Decreto, siendo publicada el Acta de Sentencia el mismo día.

                A nuestro juicio, el error cometido por los tres diputados y el Secretario de la Cámara Legislativa, al firmar aquel Decreto fue el de no ajustarse a la normativa legal, actuando en forma arbitraria, al elaborar un Decreto que no era materia de su competencia, ya que al poder legislativo, le corresponde por derecho es legislar, y no decretar, que  sí es materia del Ejecutivo.

                En este caso se cometieron dos gravísimos errores; el primero: podemos decir que fue el usurpar funciones propias del Ejecutivo Regional del Estado Lara y el segundo, fue el de hacer aplicar caprichosamente el Decreto, si contar con la aprobación del cuerpo Legislativo por lo menos en su mayoría, sólo fue firmado por tres de los Diputados de los catorce que integraban el cuerpo Legislativo de aquella época, y como opina el Dr. Sánchez Piña, “siendo un decreto debió llevar la firma de todos los diputados.

                Hubo opiniones contrapuestas entre los mismos diputados en cuanto a la creación del nuevo Municipio, que llamaron la atención. Veamos algunas apreciaciones de aquellos diputados:

                El Diputado Beltrán Alvarado al tomar la palabra dijo: quiero hacer notar que en el Distrito Urdaneta hay muchos problemas porque precisamente la naturaleza no los proveyó de acuíferos suficientes y cuando se crea el Municipio Moroturo, de inmediato surge un problema en el Municipio San Miguel, a quien se le quita territorio para construir este Municipio que es cierto. Recomiendo a la Asamblea Legislativa hacer un estudio bastante práctico, objetivo de manera que pueda resolverse también la situación planteada muy especialmente en el Municipio San Miguel, al cual se le va a quitar la parte más económica dentro de este Municipio y como es lógico San Miguel y Aguada Grande van a sufrir ciertas consecuencias en su desarrollo.

                El Diputado Morillo Gómez, manifestó que se adhería a la preocupación manifestada por el Diputado Beltrán Alvarado para lo cual llama la atención a los demás Diputados, mientras el diputado  González Artigas se retiró para no votar por la creación del Municipio.

                Estas manifestaciones de oposición a la creación del Municipio Moroturo, viene de diferentes sectores políticos, representados en el Cuerpo Legislativo: El Diputado Beltrán Alvarado habló en nombre de la fracción del Partido Acción Democrática, Morillo Gómez lo hizo por el Partido COPEI y González Ortigas por el Movimiento Electoral Del Pueblo (MEP), que eran para entonces las fuerzas político-partidistas que conformaban la Asamblea Legislativa del Estado Lara. (p.32 y 33)

                También el Presidente del Consejo Municipal del Distrito Urdaneta Eugenio Pire, fijó posición que luego repara y cambia de parecer. Esto dice Germán Sánchez Piña:

                El Presidente del Consejo Municipal del Distrito Urdaneta del Estado Lara, Eugenio Pire, quien mediante oficio dirigido a la Asamblea Legislativa el cuatro de julio de 1972, recomendaba la creación del Municipio Moroturo, ya el febrero de 1973, cuando se quiso dividir el situado del Municipio San Miguel, entre este municipio y el Municipio Moroturo ante la protesta de la Junta Comunal del Municipio San Miguel y parte de la ciudadanía que se trasladó hasta Siquisique, (…) para protestar enérgicamente contra esta determinación (…) se vio obligado a dejar las cosas como estaban y declaró en la prensa, admitiendo que era imposible el funcionamiento de dos municipios, con los mismos recursos, de que antes disponía el Municipio San Miguel.(p. 33)

Extracto De La Introducción Del Folleto Titulado “Justicia Al Municipio” Del Dr. Germán Sánchez Piña[1]

         Este es un proceso judicial muy interesante, desde diversos puntos de vista, para abogados, parlamentarios, políticos y demás personas preocupadas por la cosa pública Porque aquí se ventiló por ante la Corte Suprema de Justicia, el primer caso jurídico relacionado con la nulidad de un acto legislativo dictado por una Asamblea Legislativa para crear un Municipio. La sentencia dictada en el caso, en la que actuó de ponente, el distinguido Magistrado, Doctor Julio Ramírez Borges fue suscrita por unanimidad, de los Magistrados. Es esta una luminosa sentencia, que a la par de contener una doctrina jurídica novedosa sobre la materia, es al mismo tiempo, de hondo contenido pedagógico para los Cuerpos Legislativos (…). Pero en este caso se observa también –aparte del contenido jurídico- la lucha cívica de un Municipio: el Municipio San Miguel (…) que se negó a morir. El Municipio no es solamente una porción de territorio y un grupo más o menos numeroso de perdonas. Es algo más es una comunidad espiritual, familiar, económica, tradicional, cultural y política. Es un pedazo de tierra pero también es un contenido humano.

         La lección jurídica, cívica, histórica y política que emerge de este proceso judicial, es indiscutible. El imperio de la Ley y de la Justicia es verdaderamente el recurso que tiene el ciudadano de la ciudad y del campo para hacer frente a la prepotencia de los poderes (p.5).

Caseríos y Manzanas Con Que Se Conformó el Municipio Anulado

                Según un escrito que conseguí  sin fecha y sin autoría, hecho en Pueblo Nuevo de Santa Inés,   que a mi perecer pertenece al luchador social de aquella época llamado Pablo Cordero[2], dice entre otras cosas lo que textualmente transcribo:

                (…) caseríos que pertenecerán a éste globo que son: Caserío El Bonito, Caserío San Rafael de Arenillas, Caserío Palmar de Camire, Las Flores, Santa Rosalía[3], El Rosario, Rancho Verde, Cucharito, Las Guabinas, La Chiquinquirá, Caño de Oso, Palmar de San José, La Isleta, Moroturo, Caño Negro, esto es la jurisdicción del pueblo. Ahora Manzanas que respaldan al pueblo, o sea está rodeada de ellas, y  son estas manzanas El Caño con su escuela, manzana Pampanito, con su escuela, manzana Las Palmitas con su escuela, manzana Barrio Andrés Eloy blanco[4]con su escuela, y manzana Pueblo Nuevo con su escuela, incluyendo a cada caserío de estos mencionados un promedio de 1.000 personas cada caserío, y al centro comercial del pueblo o sea el eje del pueblo con sus cinco riveras que lo secundan tiene un promedio de cinco mil personas se harán 22.000 personas que hasta días atrás vinieron siendo corregidas por un pequeño gobierno                         

 Creación Del  Municipio Foráneo  Moroturo

                En el libro de actas de la Junta Pro municipio pudimos observar que: en el año 1984 fue creada nuevamente la Junta Pro Municipio, retomando la vieja idea, que una vez había fracasado, quedando integrada de la siguiente manera: Jesús Romero, Presidente; María de Perozo Vicepresidenta; Marcos Ramírez, Tesorero; Wilma Morales, Secretaria; Encarnación Galíndez, Primer Vocal; Obdulio Quiñones, Segundo Vocal; Ramón Cordero, Tercer Vocal; Rafael Gordillo, cuarto Vocal e Itelio Castillo, Quinto Vocal.

                Luego de la incorporación de las comunidades a la lucha por la creación del Municipio Moroturo (hoy parroquia), la Asamblea Legislativa del Estado Lara en sesión ordinaria, el 18 de noviembre de 1987, según la Gaceta Oficial del Estado Lara Extraordinaria numero 16), aprobó la Ley de Reforma Parcial de Demarcación Político Territorial del Estado Lara, la cual contempla la creación de Municipios Autónomos, Municipios Foráneos del Estado Lara, publicada el 24 de noviembre de ese mismo año en Gaceta Oficial Extraordinaria número 16, en la que aparece la creación del Municipio Foráneo Moroturo, con su Capital Santa Inés. (p. 24   )

                El 24 de julio del año siguiente es realizado el acto protocolar de la instalación oficial del nuevo Municipio (hoy Parroquia), donde se nombran las autoridades, siendo electo como Alcalde[5]del nuevo Municipio el señor Encarnación Galíndez y al señor José Manuel Romano, Presidente de la Junta Municipal (hoy Parroquial).

Moroturo, de Municipio Foráneo a Parroquia

                El 18 de diciembre de 1993 es modificada la Ley de Demarcación Política Territorial del Estado Lara, donde Los Municipios Foráneos pasan a ser Parroquias. Y es cuando la Primera Autoridad, que se conocía como la figura de Alcalde del Municipio Foráneo, pasa a conocerse por primera vez, en  esta jurisdicción como  el Jefe Civil de la Parroquia, y que antes de ser Municipio Foráneo fue Jefe de Caserío y aprovecho para aclara que antes de ser Encarnación Galíndez el Alcalde del mencionado Municipio Foráneo, lo fue Otto Pineda hasta la anulación del Municipio Moroturo  en el año 1973, por lo que el primer Jefe Civil de la Parroquia Moroturo es Encarnación Galíndez y Otto Pineda El Primer Alcalde de los dos que hubieron en estas dos circunstancias históricas.

Santa Inés En El Accionar De La Lucha Comunitaria

                A Partir de los años setenta la lucha social en Santa Inés no se detiene en su marcha ascendente, es el momento cuando la comunidad observa con inquietud y reservada curiosidad en el accionar del surgimiento  del desarrollo cultural, social y político que hace su aparición en el escenario donde se manifiesta el ideal popular de la juventud y dentro de esa misma inquietud nace el espíritu combativo en el nervio sentimental del pueblo.

                La comunidad despierta con la juventud y se pone al frente del accionar en la búsqueda de mejoras reivindicativas, y al impulso de signos culturales, como el “Festival de La voz Campesina”, que se efectúa por primera vez durante las Fiestas Patronales de Santa Inés del año 1977, siendo dirigido por Genadio Raga, Cruz María Queráles, Elvia Cordero, Eudy Nelo, Reinaldo Chirinos, Eugenio Cordero y otros jóvenes del momento.

                Dentro de estas manifestaciones culturales juveniles también surge por primera vez en Santa Inés, la idea de la creación de un grupo musical, que a su salida a la palestra pública le adoptan el nombre de Grupo Monumental. Dirigido por Genadio Raga, el año 1978, haciéndose realidad tal acometida y pronto comienza a recorrer pueblos cosechando importantes éxitos.

                Los integrantes fundadores de esta agrupación musical fueron: Genadio Raga, Williams Gutierrez, Cruz María Queráles, Baudilio Gómez y Luis Álvarez.

El Pueblo en La Calle

                En Santa Inés se han dado importantes pasos que han apuntado hacia el logro de objetivos culturales y sociales como elementos constitutivas  que ha logrado colocar a la comunidad en el camino de la lucha por conquista de importantes reivindicaciones sociales. Así vemos cómo esta comunidad en repetidas oportunidades ha levantado sus banderas de combates en pro de los intereses populares, y es  por eso que vemos necesario reseñar en el presente trabajo, hechos que significaron noticias de primer orden en la lucha social, cuando por primera vez sale el pueblo de Santa Inés a reclamar justicia, valientemente en torno a la búsqueda de solución a sus graves problemas.

                Estos sucesos ocurrieron los días 26 y 27 de marzo de 1978. El día 26 Domingo de Resurrección,  por la noche se desató una manifestación frente a la iglesia de Santa Inés, donde el pueblo se conglomeró a consecuencia de la carencia de agua y el mal servicio de la electricidad, actuación que repercutió en los hechos violentos del día siguiente.

                Fue tomada por primera vez la Carretera Lara Falcón en demanda por soluciones inmediatas, pero la respuesta de los cuerpos represivos  no se hizo esperar, desatándose reacciones de enfrentamientos violentos entre los manifestantes y la policía que arremetió contra la nutrida manifestación haciendo huso de las armas de fuego para tratar de disolver la gigantesca concentración donde había acudido el pueblo en masa.

                Los manifestantes exigieron la presencia de la ciudadana Gobernadora Dori Parra de Orellana, quien accedió presentarse al sitio de los acontecimientos en horas de la tarde en compañía de su tren Ejecutivo, el Comandante Becerra, comandante de la policía de Lara, con su respectivo piquete anti-motín (cuatro Unidades Swap) alrededor de ochenta policías y el Teniente Coronel Galavís Jara comandando unos cien Guardias Nacionales, que al llegar hubieron de enfrentarse con la furia de la comunidad que los enfrento a pesar de la violencia persuasiva de policías y militares.

                Mientras los enfrentamientos sucedían en presencia de la Gobernadora se procedía,  en el propio sitio de los acontecimientos a nombrar una comisión para realizar las conversaciones e iniciar el diálogo de entendimiento con la alta funcionaria estadal y su tren Ejecutivo. Se nombraron cinco personas: Guillermo Arenas, Alí Moreno, Reinaldo Chirinos, Marcos Ramírez y Félix Salazar y otros que en el transcurso de las deliberaciones se fueron incorporando.

                El diario El Impulso lo reseñó de esta manera:

Santa Inés se rebeló y se alzó ayer contra las autoridades gubernamentales y policiales del Estado por la falta de agua,  luz y otros servicios indispensables para subsistir, que vienen solicitando desde hace largo tiempo

                Unos siete mil quinientos pobladores que vienen  sufriendo de sed y oscuridad, tomaron una parte de la carretera nacional, situada entre el puente La Puerca y Moroturo.

                La vía de comunicación entre Barquisimeto y Coro fue bloqueada con cauchos en desuso, los cuales luego de ser rociados con gasolina los quemaron, formando de esa manera grandes fogatas que impedían el libre tránsito de vehículos por ese sector.

                Durante los actos de violencia que comenzaron a las siete de la noche del domingo último y prosiguieron por varias horas de día de ayer, se registraron varios disparos de revólver que dañaron tres patrullas del puesto policial de Santa Inés y otros proyectiles rebotaron en letreros y señales de tránsito.

Por otra parte se supo que el cura de ese pueblo presuntamente tomó la sala de radio del puesto policial y lanzó algunos mensajes hacia las autoridades pidiendo la solución de la grave crisis que bien en los actuales momentos los habitantes de aquella población y caseríos cercanos a la misma.

                A raíz de esta gran manifestación se creó la Junta Pro- Desarrollo de la comunidad de Santa Inés, integrada por Guillermo Arenas, Alí Moreno, Reinaldo Chirinos, Marcos Ramírez, Ángel Carrillo Mata y Petra Palmera.

                Esta Junta realizó algunas diligencias pero al poco tiempo se desintegró.

                Revisando el Acta Constitutiva de la Asociación de vecinos de Santa Inés, recordamos que fue el  14 de septiembre de 1979, que  la comunidad de Santa Inés se reunió en la sede del Club Bolivia para fundar la Asociación de Vecinos, la primera que fue creada en el Municipio Urdaneta, cuya directiva quedó integrada de la siguiente manera:  Presidente, Reinaldo Chirinos; Secretaria de Actas y Correspondencias, Maritza Aguilar; Tesorero, Edito Aguilar; Primer Vocal Enrique Raga; Segundo Vocal, Alex Ramón Reyes; Suplentes Víctor Tórres, Carlos Sánchez, Isbelia Aguilar, Iván Cordero y Jonni Raga y Comisario quedó la Señora Olivia de Romano.  (Acta Constitutiva).  

Medios de Comunicación en Santa Inés

                La Junta Pro-Municipio en el año 1985, sacó un periódico multigrafiado titulado, “DESPERTAR”, lo que podemos considerar que es el primer periódico local que sala a la luz pública en Santa Inés. Sólo fueron publicados dos números. El Directorio estaba integrado por: Jesús Romero, Ludy Perozo, Petra de Arenas, Ángel Armando Uris B. Nicolás Perozo y Encarnación Galíndez. Dibujantes: Nicolás Perozo, Ludy Perozo y Juan Alfredo Hernández.

                El Primero de marzo de 1986, sale a la palestra pública un nuevo periódico multigrafiado, titulado “EL Parupano”, tubo muy buena aceptación en la comunidad este quincenario, cuyo directorio estaba integrado de la siguiente manera: Presidente, Genadio Raga; Director, Armando Uris; Relaciones Públicas, Orlando Meléndez; Finanzas, Víctor Torres. Colaboradores: Jesús Romero, Cruz María Queráles, Reinaldo Chirinos, Junta Directiva del Club Bolivia, Dra. Rosana Rojas y Norma Delia Rojas.

                Después de varios meses de circulación, el Directorio decidió modernizar el periódico y fue convertido a un formato tipo tabloide, baja la asesoría del periodista  baragueño, Félix José Crespo. A los pocos meses, por sugerencia del Directorio  conjuntamente con Crespo, se le cambia el nombre al periódico y se le adopta el de “EL Venezolano Centroocidental”, pero con este nombre fue muy poca la aceptación que recibió el periódico por parte del pueblo ya que estaba a acostumbrado a leer las páginas de “EL PARUPANO”, motivo por que se paralizó la circulación del mismo.

                En el mes de enero de 1990, se publicó en Santa Inés, otro periódico mensual titulado “En Marcha”, de carácter ideológico cultural, multigrafiado el primer número, luego fue sacado en fotocopiadora y como lema central fue utilizado el slogan de principios resumido en la frase; “A La Integración”. El directorio estaba integrado por: Virgilio Durán, Reinaldo Chirinos, Pedro Gómez, Silvio Rosales, Luis Medina y Lusindo Aguilar. De este periódico sólo salieron a la luz pública cinco números consecutivos. Luego en el mes de marzo del año 2002, en la Unidad Educativa Dr. Francisco Antonio Carreño, nace un nuevo periódico que se tituló “Ritmo Estudiantil” dirigido por el profesor Luis Medina Chirinos, jefe de redacción Prof. Leonel Miranda, Redactores Lic. Elizabeth Palmera, Prof. Williams González, Lic. Adelaida Camacaro y Lic. José Luis Ereú: Secretaria de finanzas Prof. Elena Suárez: Diagramador Lic. Wilmer Ure, Publicidad: Egdia Rodríguez, Doc. Desiderio Álvarez. En el año  2002, sale en Santa Inés una revista informativa, cultural e histórica titulada “Tura Records”, donde se publica por primera vez la Historia de Santa Inés en el primer número. De esta revista sólo se publicaron tres números y fue dirigida por Cirilo Cordero y Reinaldo Chirinos.         

                El, Abril de 2008 comienza a circula el periódico titulado “La Comuna”. El cual con ciertas dificultades sólo se publicaron tres números.

                En cuanto se refiere a la actividad radiofónica en Santa Inés, esta se inicia en el mes de agosto de 1994, cuando Los profesores Luis Medina Y Williams Alexander González, sacaron al aire una emisora local, que fusionaba todos los domingos, logrando salir al aire a través de altavoces que alegraban y animaban con su música y sus mensajes a gran parte de la población, al igual que logra captar la audiencia en vivo a los miles de visitantes que se daban cita todos los domingos en el mercado de Santa Inés, bajo la dirección de estos dos profesores, quienes dieron su nombre a la misma; “González Medina Publicidad”, que fue la denominación social que le dieron a este espacio que nació el 4 de agosto de 1994, permaneciendo con esa denominación por diez años y tres como “Medina Publicidad”, por esta tribuna desfilaron políticos como Macario González, Mariano Navarro, Orlando Fernández Medina, Ramón Guillermo Aveledo, entre otros.

                En el mes de junio de 2004. En Santa Inés se instala la primera Planta de Radio En Santa Inés;  “Imperio 95.3 FM” Emisora gerenciada por el señor Freddy Rodríguez y dirigida por el joven Antoni Galaratti.

                Se inicia y se desarrolla con una importante y variada programación diaria que deleita a gran parte de las comunidades  de los municipios Urdaneta, Crespo, parte de Iribarren del Estado Lara, Bolívar de Yaracuy, Federación y Unión del Estado Falcón.

                Según Luis Medina Chirinos, con la llegada de la revolución Bolivariana crecieron las esperanzas y se acortó el camino, CONATEL y el Gobierno Nacional, aprobaron la solicitud de la estación radial para Santa Inés, consiguieron los equipos con Virgilio Durán, de la Emisora Hermana “Crepuscular FM” comenzando en el mes de enero de 2006 en periodo de prueba, la emisora que ya estaba en el aire, “Morotureña FM STEREO”. La Emisora se inauguró el 27 de febrero de 2006. (La Comuna Nº 1 Marzo-Abril 2008)

                 Luego en el año dos mil siete, es creada una tercera radio en Santa Inés, La Baragueña, que se inicia desde su periodo de prueba en el Cerro de Moroturo y luego es trasladada a Santa Inés.

 

 

 

 

[1]El Dr. Germán Sánchez Piña, abogado, nativo de Aguada Grande. Ejerció importantes funciones al servicio, del Estado, siendo redactor de la primera ley  del Seguro Social Obligatorio, miembro del Concejo Mundial de la Seguridad Social, Magistrado de la Corte Federal y Casación, (hoy Tribunal Supremo de Justicia), profesor de la Universidad Nacional de Chile, autor de la demanda de nulidad del Municipio Moroturo y demandante en el mismo caso ante la Corte Suprema de Justicia y publica dicha demanda conjuntamente con la sentencia de la Corte, en un Folleto titulado “Justicia Al Municipio”. (Nota del Autor).

[2] Pablo Cordero, fue un luchador social, dirigente político de base, del Partido Acción Democrática, fue quien le adoptó el nombre al barrio o sector Pueblo Nuevo, también fue quien gestionó la creación y construcción de la Escuela Pueblo Nuevo durante el gobierno Raúl Leoni, entre otras obras realizadas en Santa Inés.

[3]Se refiere al caserío Santa Rosalía que está ubicado cerca de El Limón a orillas del río y no al Barrio Santa Rosalía del Cruce de Moroturo, ya que en esa época este no existía.

[4] Se refiere al Caserío Los Tres Palos, que así  también lo denominaron, ya que el comité de base del Partido Acción Democrática de ese caserío, llevaba el nombre del ilustre poeta y político venezolano, y el comité lo Presidía el Sr. Pastor Figueroa.

[5] Así se denominaba para ese entonces la figura del lo que hoy conocemos como Jefe Civil.
 
 

Fuentes Consultadas:

1.- Bibliográficas:

ALVARADO, L. (1956).  Datos Etnográficos de Venezuela. Caracas: Ministerio de Educación

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BARROSO GARCÍA, N. (2004). Cuatro Ensayos Desde Los Crespúsculos. Caracas: Monte Ávila.

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DOMÍNGUEZ, L.A. (1984). Vivencia De Un Rito Ayamán En Las Turas. Caracas: Academia Nacional de la Historia.

FEDERMANN, N. (1956). Historia Indiana.  Fuentes Para la Historia Colonial de Venezuela. Caracas: Ministerio de la Cultura.

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JIMENEZ. J. E. (s/f). Historia del Distrito Urdaneta. (Fotocopia)

LAMEDA ACOSTA, I.E. (1952). Trascendencia de la Historia del Distrito Urdaneta en la Vida Pública de la Nación. Barquisimeto: Cámara de Comercio del Estado Lara.

MINISTERIO DE EDUCACIÓN.  Resuelto, de fecha 1º-11-60

QUERÁLES, R. (2007).  Hacia una Región o Comarca Comunal  Ayamán. (Inédito).

__________ (2008). El Ayamán. Barquisimeto: Ministerio de la Cultura.

SÁNCHEZ PIÑA, G. (1974). Justicia Al Municipio. Caracas; Ediciones Forense.

SILVA UZCÁTEGUI, R. D. (1969). Enciclopedia Larense. Caracas:

 

2.- Hemerográficas:

BEGNI, R. Fundación de Santa Inés. El Impulso ¿?

________Fundación de Moroturo.  El Impulso ¿?

________Los antiguos habitantes del valle de Moroturo. El Impulso 21-12-1977. P. A3

________Recuerdos coloniales de Moroturo. El Impulso 16 -12-1978

___________Providencias de Mons. Martí para el Valle de Moroturo. El Impulso 02/02/78- p. A3) 

El IMPULSO,  diciembre 02, 1957

EL IMPULSO, mayo 27, 1972.

EL IMPULSO, mayo 30 – 1972

EL IMPULSO, JUNIO 27-1972

EL IMPULSO, Agosto 68, 1972.

GACETA OFICIAL DEL ESTADO LARA Nº 1270. Barquisimeto 1941

GACETA  OFICIAL DEL ESTADO LARA, extraordinario, N° 80. Barquisimeto 1972.

GACETA  OFICIAL DEL ESTADO LARA,     Extraordinario, N° 16. Barquisimeto, 1987.

 

3.- Documentales:

Acta Constitutiva de la Junta de Vecinos de Santa Inés, 1979.

Acta Constitutiva de la Junta Pro Municipio Moroturo, Santa Inés 1984.

Acta Conmemorativa, juramentación e Instalación del Municipio Moroturo, 1988.

 

4.- Testimoniales:

CAMACARO IGINIO, habitante de Santa Inés desde el año 1931, proveniente de Siquisique

CAMACARO JESÚS, habitante de Santa Inés desde el año 1931, proveniente de Siquisique

CAMACARO RAFAEL, habitante de Santa Inés desde 1931, proveniente del Caserío Espejo Municipio Urdaneta

CASTILLO VICENTA, Habitante de Santa Inés desde el año 1931.

CASTILLO JUSTO, actual habitante del Caserío La Palmita conocedor de Santa Inés desde los primeros años del surgimiento.

CORDERO TEÓFILO, llegó a Santa Inés en el transcurso de la década de los años 50.

DELGADO BENIGNO, oriundo de la población de Bobare, hizo su conuco en Santa  Inés en el año 1926.

DOMÍNGUEZ JESÚS, habitante de Santa Inés desde el año 1931.

EREÚ GABINO, Nació en el Caserío La Vejiga, fue habitante de Santa Inés.

ECHEVERRÍA VÍCTOR, conocedor de Santa Inés desde 1940,

GALÍNDEZ ENCARNACIÓN, Nació en La Vejiga en los años 20, fue el primer Jefe Civil de Santa Inés

MELÉNDEZ ROSARIO (CHARITO), habitante de Santa Inés desde el año 1931.

PACHECO ANA EMILIA, fue una de las primeras maestras de Santa Inés, en el año 1950.

PINEDA AURORA (LOLA), nació en Parupano conoce a Santa Inés desde el año 1940.

PEÑA CARLOS, Nació en La Vejiga en 1918, fue Jefe de Caserío en Santa Inés y Comandante de la Policía en Aguada Grande, es testigo presencial de la fundación de Santa Inés en 1926.

ROJAS INOCENCIO, conocido también con el nombre de Chencho Conejé, fue habitante de Santa Inés desde 1931.

ROJAS BAUDILIO, Fue comerciante, una de las primeras personas nacidas en Santa Inés,

SUÁREZ QUINTINA, Habitó en Santa Inés desde el año 1931.

SUÁREZ JOSÉ CAYETANO, Nació en el Caserío La Esperanza en el año 1892, hizo su conuco en Santa Inés en el año 1926, murió en el Cocuyal en el año 2002, a la  edad de 102 años.

TORÍN ISMAEL, Nació en el Caserío La Vejiga en 1925, vive en Santa Inés desde el año 1935.

TORÍN RAFAEL, estudioso de la historia local de Santa Inés, nacido en esta comunidad.

 
 
 
 
 
 
 
 
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